sábado, 6 de octubre de 2018

ESTRENOS: "A Simple Favor" ("Un pequeño favor", Dir. Paul Feig, EUA, 2018)








Hay películas que me pegan en algunos cuadrantes personales. “Un pequeño favor” es una de esas películas. Una película de misterio y suspenso que evoca las películas de esos géneros de los 50, 60 y 70s con su banda sonora de divertidas canciones francesas, con su increíble moda femenina, su colorida fotografía y diseño de producción, es una película que, estéticamente, fue hecha para mi disfrute. La diferencia es que la historia toma lugar en nuestros tiempos de v-logs, mamás disfuncionales y redes sociales que sirven de testigos para los casos más extraordinarios.

Stephanie Sommers (Anna Kendrick) es una hiperactiva, optimista y hacendosa madre viuda que cuida de su pequeño hijo cuya vida cambia cuando conoce a Emily (Blake Lively), la glamurosa e intransigente directora de relaciones públicas de un reconocido diseñador de modas. Emily está casada con Sean (Henry Golding), maestro universitario que publicó una conocida novela hace años, y se siente asfixiada por su necesidad de mudarse hacia otra parte, pero incapaz de hacerlo debido a que su lujosa casa se vendería por menos de lo que fue comprada. Stephanie ofrece un aliciente con su compañía y su cuidado del hijo de la pareja, y eventualmente la confianza se acrecienta de manera exponencial, hasta que un día Emily desaparece por varios días. Su paradero desata la búsqueda (y testimonio por internet) de Stephanie que busca rescatar a su mejor amiga, al tiempo que se encuentra envuelta en un torbellino emocional de su propia creación.

“Un pequeño favor” tiene más giros de tuerca que en un trabajo de carpintería y lo mejor es ver la película sin saber mucho al respecto. Muchas sorpresas aguardan a los espectadores y el guión es ágil y contiene muchas sutilezas temáticas en sus diálogos y elementos visuales.  Paul Feig, reconocido por sus comedias (“Espía”, “Damas en guerra”, “Las cazafantasmas”) tiene una mano y habilidad segura en esta película, en especial en los momentos dramáticos, y demuestra que es capaz de trabajar en una multitud de géneros.  Las actuaciones de Kendrick y Lively son excelentes, y Kendrick en particular ejecuta un trabajo actoral difícil, porque aunque su personaje es una chispa alegre constante cuyo carisma relumbra en la pantalla, también tiene un lado oscuro y unos secretos escabrosos que resultan sorpresivos pero no incongruentes con su personaje. Lively también maneja aspectos variados y bipolares, de una manera diferente a la de Kendrick, pero aún bastante efectiva.

Solo unos leves tropiezos al final de la película en materia de la cantidad de revelaciones que ocurren de manera acelerada y unos diálogos cuyo tono corresponde más al estilo de las comedias de Feig y desentonan un poco con el resto de la película, así como elementos de carácter personal en cuanto al disfrute de la cinta, evitan que le dé un 10 redondo a “Un pequeño favor”, pero es sin duda una de las mejores películas que he visto en lo que va del año, no solo por lo divertido del guión, las actuaciones o por el goce estético o de género, sino porque, dentro del marasmo narrativo, existen algunos cuestionamientos interesantes sobre la sociedad en la que vivimos: ¿Cuál es el fin último de los actos radicales que a veces tomamos para, muy entre comillas, “mejorar”? ¿Es cierto que disculparse no tiene cabida en la vida de uno simplemente porque se usa de manera reflexiva y no solo en momentos donde pedir perdón se requiere? ¿Justificar los actos de uno porque se hacen “por los hijos” no es más que una especie de licencia para cometer actos inmorales? La velocidad de giros y misterios revelados tal vez sea muy rápida para percibir que estas preguntas son planteadas, pero como en todo buen thriller doméstico, estas cuestiones están ahí para ser descubiertas por los espectadores más avezados y con personalidad de investigadores.