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sábado, 16 de marzo de 2019

NETFLIX: "Triple Frontera" ("Triple Frontier", J.C. Chandor, EUA, 2019)




Está crítica está traducida del inglés. Para leer la versión original hacer click AQUÍ


La guerra contra las drogas, habiendo crecido en el tamaño y la escala de una guerra "tradicional", se ha establecido como un ejemplo perfecto de un conflicto interminable. El gobierno de los Estados Unidos envía asesores cuyos consejos no mejoran las condiciones de los países latinoamericanos que han sido destrozados por la violencia y la corrupción institucional. Las compañías de seguridad privada también obtienen ganancias, pero es un trabajo que destroza el alma de hombres como Santiago "Papa" García (Oscar Isaac), un asesor hastiado que dirige un asalto contra las operaciones del narcotraficante Lorea. Los oficiales de policía son derribados por bazucas y fuego pesado, antes de que Santiago gane la pelea con un disparo preciso y calculado de su lanzagranadas. La precisión es uno de los motivos principales de esta historia, y aparece constantemente, imbuyendo todos los aspectos de las escenas de acción. Santiago gana la pelea en favor de la policía del país, que procede a ejecutar a la mayoría de sus prisioneros, después de que uno de ellos le ruega por su vida declarando que sabe que Lorea está escondido en la jungla, en una casa que resguarda todo su dinero en efectivo. Santiago verifica esta información con su informante, la bella Yovanna (Adria Arjona), cuyo hermano se ha involucrado en el imperio criminal de Lorea. Yovanna quiere que ella y su hermano queden fuera del alcance de Lorea, mientras que Santiago quiere salir de su vida, deseando cobrar dos grandes puntajes: matar a Lorea y tomar su dinero como pago final por toda una vida de soldados ingratos.


Santiago reúne a un equipo—al estilo de los Siete Samurais— de antiguos compañeros de las Fuerzas Especiales con quienes desea compartir el dinero y una misión final exitosa. Francisco "Catfish" Morales (Pedro Pascal), un piloto de personalidad práctica y cuya licencia ha sido revocada la revocación después de un arresto por tráfico de cocaína; el experto en artes marciales, Ben Miller (Garret Hedlund), quien se trabaja como luchador de MMA; y el hermano de Ben, el Capitán William "Ironhead" Miller (Charlie Hunnam), un devoto de la violencia que disfruta de sus habilidades y estilo de vida como "guerrero", y que tiene problemas para adaptarse a un estilo de vida civil, especialmente cuando es propenso a estrangular a las personas por no mover sus carritos en los supermercados. La reputación de William lo precede, ya que se gana la vida dando discursos motivacionales en diferentes bases del ejército, cuando Santiago presenta su oferta para liquidar a Lorea y tomar su dinero. William se unirá a él siempre y cuando convenza al capitán Tom "Redfly" Davis para que se una a ellos. Tom es un padre divorciado que fracasa en la venta de condominios y que lucha por pagar su pensión alimenticia. Él es el estratega del equipo, y tiene una mente sherlockiana. Es muy reacio a unirse a Santiago, pero su falta de dinero, las obligaciones familiares y la presión de sus compañeros finalmente lo convencen para aconsejar al equipo y unirse a ellos.

Triple Frontera es una película de robo militar que disfraza una tragedia griega sobre el destino, la codicia y las historias que nos contamos sobre nuestras vidas para motivarnos. El plan del equipo avanza y J.C. Chandor (director del gran El año más violento, Margin Call y Cuando todo está perdido) dirige estas escenas con una pureza de estilo y claridad, sus secuencias de suspenso respiran y se desarrollan a su debido tiempo. Las escenas de acción son realistas, rápidas y precisas. Triple Frontera es una película de acción que evita todos los vicios de las películas de acción del siglo XXI: no hay acercamientos extremos constantes, cámaras temblorosas, edición rápida o geografía confusa. Todo está tan claramente enmarcado como en un drama, porque eso es lo que es. Las cosas van bien para el equipo, y después van mal, deshaciéndose pieza por pieza. Uno está atrapado en un huracán de emociones: por un lado y por la naturaleza del género, esperamos que nuestros protagonistas logren su misión y obtengan el dinero que sienten que se merecen, y nos solidarizamos con ellos. Pero una vez que vislumbramos algunos de sus lados más oscuros y hacen algunas elecciones brutales, nuestra lealtad como espectadores vacila. Y ese es un resumen perfecto de la relación entre la forma en la que en el mundo real se romantiza a los soldados y lo que realmente hacen. En un momento dado, los personajes señalan que, sin tener una bandera en sus hombros, todo lo que hagan será considerado asesinato y robo. La línea es así de delgada.

En el guión de Chandor y Mark Boal, las ambigüedades reinan, e incluso algunos aspectos narrativos se mantienen intencionalmente en la oscuridad. Tom sospecha que Yovanna podría estar mintiendo respecto a su relación con Santiago. Ella insiste en que está diciendo la verdad. Tom sigue adelante, pero todavía cree que ella está mintiendo para encubrir algo. Esta sospecha no se resuelve, pero es uno de los muchos aspectos de la película que la hacen interesante. El número de tragedias y accidentes que ocurren en la película no se puede rastrear claramente a una sola fuente, aparte del hecho de que la misión no debería haberse llevado a cabo en primer lugar. Los defectos personales y la motivación de cada personaje ayudan a abrir el camino trágico de cada uno de ellos. Tom quiere que el dinero cuide de su familia y ya no sentirse como un perdedor civil hasta el punto de que ignora su lado lógico; William está poseído por el orgullo de guerrero y por su identidad como hombre de violencia que toma decisiones basadas en esta idea de sí mismo; Santiago habla de querer eliminar a Lorea porque es un virus que ha infestado el país, y quiere quedarse con su dinero porque siente que se lo merece después sus años de servicio como agente de la “policía mundial”, pero matar a Lorea no terminara la guerra contra las drogas o con la corrupción institucional, y será reemplazado por uno o más hombres como él, o algo peor, y su justificación moral para quedarse con el dinero de las drogas es extremadamente débil. Debo admitir que al principio me decepcionó el casting de Lorea, porque no le consideré una presencia intimidante o memorable, pero ese es también el punto: es un villano genérico, simplemente otro capo de la droga entre cientos. El verdadero antagonista de la película es la debilidad de cada personaje y la misma Providencia, que da y toma lo que considera oportuno.

Una película donde la elección de cada personaje es importante y cada acción tiene una consecuencia, Triple Frontera es diferente a muchas películas de hoy en día. Filmado en lugares maravillosos y con un sentido clásico de enmarcación fotográfica y de edición, es una digna secuela de excelentes películas de Netflix como El rey forajido. Esta es una película que desearía haber visto en la pantalla grande. Una gran película que disfrutaré en repetidas ocasiones y una buena heredera del “cine de la codicia” al estilo de El tesoro de la Sierra Madre.


sábado, 26 de enero de 2019

NETFLIX: La noche nos persigue ("The Night Comes For Us", Timo Tjahjanto, Indonesia, 2018)


To Read the Original English Version of This Review CLICK HERE



The Night Comes For Us es un festín de acción ultra violenta elegante y con pocas interrupciones distribuido por Netflix. Es otro de los triunfos de la compañía de streaming 2018, y otra joya de la corona indonesia en lo que se refiere a películas de acción brutales, cinéticas y con coreografías brillantes. Dirigida por Timo Tjahjanto (Headshot) y protagonizada por tres actores de la duología de The Raid, Joe Taslim, Iko Uwais y Julie Estelle, esta es una delicia para los fanáticos de la acción.


En los mares del sudeste asiático, los Tríadas imponen su implacable control sobre los negocios ilegales (tráfico de drogas, tráfico de armas, tráfico de personas y otras empresas similares) al enviar seis delegados para asegurarse de que todo funcione correctamente en todos los países donde los Tríadas mantienen su dominio. Conocidos como los Seis Mares, estos ejecutores asesinan aldeas enteras si se atrapa a algunos pueblerinos robando la mercancía de los Tríadas. El gángster de Yakarta, Ito (Joe Taslim) es uno de los Seis Mares y es muy efectivo en su trabajo, hasta que un día se enfrenta a una pequeña niña llamada Reina (Asha Kenyeri Bermúdez), la única sobreviviente de su último exterminio. Ito decide perdonarle la vida y acribilla a sus propios hombres. Huyendo como traidor, regresa a Yakarta y con la ayuda de su ex mejor amigo Fatih (Abimana Aryasatya) y sus compañeros (incluyendo Zack Lee como el memorable "White Boy" Bobby) trata de obtener nuevos pasaportes y dinero para comenzar una nueva vida lejos del alcance de los Tríadas. Sin embargo, otro de los Seis Mares, Chien Wu (Sunny Pang) envía su propio ejército tras Ito y Reina, y manda personalmente al ambicioso ex amigo de Ito, Arian (Iko Uwais), para liquidar al traidor.


Lo que sigue a continuación es secuencia tras secuencia de quebrantamiento de huesos, degollamientos, destripamientos y destrucción de cráneos, mientras Ito y compañía luchan contra el suministro interminable de esbirros armados con cuchillos por parte de Chien Wu. Además de estos soldados desechables, Chien Wu tiene bajo su mando a un par de psico-lesbianas, Alma (Dian Sastrowardoyo, con un corte de cabello bob, el atuendo de Mia Wallace, la actitud desdeñosa de una villana de anime y un hilo filoso que usa como laso) y Helena (Hannah Al Rashid, caucásica con cabello largo estilo vikingo afeitado por un lado y una afición por los cuchillos kukri), que se encuentran entre los personajes badass más terroríficos que has visto. Para complicar las cosas es la apariencia de la increíblemente ruda Operadora (Julie Estelle), una mujer que monta en bicicleta con un traje de espía con chaqueta de cuero, que también hace trizas a varios matones y cuyos motivos son completamente diferentes a los de Chien Wu.


Escoger una escena de acción favorita en esta película es bastante difícil, porque hay un montón de ellas. Personalmente, disfruté bastante de la embestida en el apartamento de Fatih antes de la mitad de la duración de la cinta, y de las rudas peleas entre las damas guerreras. Joe Taslim es una fuerza de la naturaleza aquí, sangrando copiosamente y al mismo tiempo que siembra una destrucción increíble de una manera muy brutal. Él va cara a cara con Uwais, que en esta ocasión interpreta a un antagonista (aunque con conflictos internos). El telón de fondo de neon-noir en los clubes nocturnos de Macao y en los muelles de Yakarta fijan a esta película estéticamente dentro de la misma corriente que  las películas de Raid y las películas brillantes de Johnnie To como Fuk Sau y Drug War, por lo que no hace falta decir que la fotografía y el diseño de escenografía son hermosos. El uso de accesorios también es genial: si lo ves en la pantalla, se puede usar como un arma, incluso la red para la mesa bolas en una mesa de billar. Una advertencia justa para quienes están acostumbrados al cine de acción occidental tradicional de hoy en día: esta es una película extremadamente sangrienta que no recomiendo mirar mientras se come. Todas las formas creativas de cortar y cercenar cada parte del cuerpo se demuestran aquí y con realismo apabullador.


The Night Comes For Us es una película de Heroic Bloodshed exagerada en la que la trama, la motivación y la distinción entre los buenos y los malos se definen por una línea muy delgada: los buenos quieren salvar a una niña, los malos quieren matarla. Aparte de eso, los dos lados están involucrados en actividades criminales terribles y no tienen ningún problema en matar de manera extraordinariamente brutal a sus oponentes en el combate. Lance sus bobas expectativas de realismo por la ventana y aproveche al máximo el poder pulverizador, empapado de sangre, pero muy física y visualmente elegante de la acción indonesia. 

P.D. Se estrenó en mi cumpleaños. ¿Genial, no?

viernes, 28 de diciembre de 2018

NETFLIX: Outlaw King ("El rey forajido", David McKenzie, Reino Unido, 2018)






Una de las sagas históricas más emocionantes y dignas de contarse es relatada en la película de David McKenzie, The Outlaw King (“El rey forajido”). McKenzie demostró tremendas aptitudes como director tanto de acción como de drama cotidiano en Hell or High Water, habilidades que le sirven de maravilla en esta película que recrea pasajes históricos con su dimensión humana y épica de igual manera. Sin tener un libreto tan pretencioso y preponderante como el que escribió Tyler Sheridan en su película previa, McKenzie se explaya a lo grande contando la historia de Robert Bruce, el héroe nacional más grande de Escocia, quien desafió la tiranía de Eduardo I para garantizar la independencia de su patria.

Los nobles de Escocia, tras una fallida rebelión, le rinden pleitesía y juramentos de lealtad a Eduardo I “Piernas Largas” (Stephen Dillane), quien aplica misericordia sobre sus nuevos vasallos, aunque recalca sus compromisos con rigidez y sarcasmo, además de estrenar una catapulta sobre el castillo de un noble que busca rendirse, simplemente porque pagó mucho dinero por ella. Existe una disputa por la corona escocesa entre dos miembros de una casa noble: John Comyn (Callum Mulvey) y Robert Bruce (Chris Pine). Bruce, cuyo padre (James Cosmo) es ex camarada de armas del rey, inteligente, valiente, caballeroso y viudo, y cuenta con una tensa amistad con el cobarde príncipe de Gales (Billy Howle), por lo que se le concede un beneficioso matrimonio con Elizabeth de Burgh (Florence Pugh), la hija del guardián del norte, como parte de que renuncie a sus derechos a la corona de una Escocia independiente. Bruce cumple con su parte del trato y se comporta respetuosamente con su nueva esposa, pero los altos impuestos de Eduardo y la captura y ejecución del gran líder rebelde William Wallace enfurece a la población escocesa y reinicia la rebelión. Un lamentable encuentro con Comyn le trae mas problemas a Bruce, pero el apoyo de la iglesia escocesa, su familia y muchos nobles—incluyendo a James Douglas (Aaron Taylor-Johnson), cuyos derechos nobiliarios son rechazados por Eduardo—lo llevan a su coronación como rey de Escocia, a brutales represalias por parte de Inglaterra, y a una lucha al margen del combate tradicional y que antecede las guerras de guerrillas de movimientos populares previos.

McKenzie se aparta de los moldes tradicionales de la narrativa fílmica tradicional para contar  esta historia. El rey forajido se siente como una película en donde los personajes históricos actúan como personajes de su época y de su tiempo, y al mismo tiempo se sienten como seres humanos auténticos, de carne y hueso. Pocas películas ambientadas en la Edad Media me han convencido de la autenticidad de sus personajes y de sus costumbres como lo ha hecho está película. McKenzie incluye detalles históricos que rara vez se han visto: los rituales matrimoniales y de coronación, los juramentos de caballeros (que incluyen jurar por unos cisnes vivos), la algarabía de los banquetes. La escena previamente mencionada conque inicia la película consiste de una toma larga en tracking (sin cortes aparentes) de ocho minutos en los que la cámara viaje dentro y fuera de una tienda mientras se discuten asuntos políticos, se estrena la catapulta gigante y se entabla un duelo de espadas “amistoso” entre Bruce y el Príncipe de Gales. Esto no es solamente una muestra de la habilidad técnica del director, sino que establece el mundo de la película, las relaciones de los personajes y el tono naturalista de la cinta. En muchos sentidos, la película se asemeja al Macbeth de 2015, dirigido por Justin Kurzel, tanto por su destreza visual, su elección en colores y locaciones y por su retrato vivo y carnal de una lucha por el poder. Las escenas de guerra son viscerales y cruentas, maravillosas por su dinamismo feroz. La batalla final en medio de un pantano, en particular, toma las características de un sensacional cuadro histórico.

En el centro emocional de la película, tenemos a Chris Pine en una excelente interpretación como Bruce. Astuto, enigmático, sagaz e inteligente, Pine tiene la oportunidad de interpretar a un personaje fuerte y heroico, pero muy humano. La relación con su padre y su familia, asaltada por la tragedia, es un excelente anti-reflejo de la relación disfuncional y rencorosa que existe entre el sociópata e incompetente príncipe de Gales y su tirano y maquiavélico padre (Dillane, por cierto, es maravilloso y a la par de la interpretación de Patrick McGoohan en Corazón valiente, solo que mas realista y menos villano caricaturesco). Su relación con su esposa por compromiso, Elizabeth, es muy bella y demuestra el enamoramiento progresivo y orgánico que se debía forjar durante este periodo, amor que crece tanto por el respeto que se forja entre dos personas íntegras y fuertes, como por el sentido de responsabilidad para con el reino y por el cariño hacia la pequeña hija de Bruce. Florence Pugh está cosechando buenos roles desde Lady Macbeth el año pasado, y continúa con su éxitos en este papel tan conmovedor, en especial cuando Elizabeth cae en manos del enemigo y debe enfrentarse a una serie de decisiones que la ponen al límite de la devastación (y dentro de una jaula que no solo es metafórica). Aaron Taylor-Johnson es el personaje que se roba cámara con su personaje cuasi-maniático, aunque no es una figura unidimensional del guerrero vengativo y atolondrado, sino un hombre cuyo nombre y familia querida han sido rutinariamente insultados y debe de limpiar su honra con el filo de la espada.

Aunque es maravilloso tener una película como El rey forajido disponible en Netflix de manera global, lamento que no haya sido estrenada en el cine, porque es una película digna de la pantalla grande como pocas la son. Desde el punto de vista de la veracidad histórica, es superior a Corazón Valiente, y aunque considero a está última película como una de las últimas grandes películas épicas del estilo clásico y una cinta muy entretenida, El rey forajido es mejor cinta en muchos sentidos, en particular porque centra su mundo moral en la relación que existe entre familia y tierra-país, más que en el abstracto concepto muy moderno de la “libertad”. Como sea, El rey forajido es una de las mejores películas que Netflix ha distribuido y de mis favoritas del 2018. Altamente recomendada.

domingo, 23 de diciembre de 2018

NETFLIX: "Las crónicas de Navidad" ("The Christmas Chronicles", Dir. Clay Kaytis, EUA, 2018)





Las películas navideñas familiares y de buena calidad han sido escasas durante este milenio. En tiempos pasados, las fiestas decembrinas eran una temporada perfecta para contar historias sobre el espíritu de la Navidad, la bonhomía y generosidad de corazón y espíritu que crece en los corazones de las personas durante estas fechas. En estas películas, los vicios humanos, el egoísmo, la disfunción familiar y la insatisfacción personal eran disipadas o contrarrestadas por la aventuras con valiosas lecciones que facilitaban la apertura del corazón de las personas. Lamentablemente, este sub-genero en los últimos años ha sido utilizado para películas sobre familias disfuncionales cuyo sentido del humor agrio y negativo ofrecía un ponche amargo para los que buscaban una película que despertara un agradable calor en el pecho de los espectadores.

Por eso es sumamente agradable ve runa película como “Las crónicas de Navidad”, que además de ser una emocionante aventura repleta de elementos fantásticos y giros graciosos a aspectos tradicionales del folclor santa-clausino, es además una película sobre el lazo de unión que debe de existir entre hermano y hermana, y como a pesar de las diferencias de edad y de las tragedias familiares se puede salir adelante y crear una relación más afectuosa y solida.

Teddy y Kate Pierce (Judah Lewis y Darby Camp) son los hijos de una enfermera (Kimberly Williams-Paisley) y un bombero (Oliver Hudson) fallecido en la línea del deber. El padre de familia era un entusiasta de la navidad que organizaba todos los aspectos de la fiesta con tal de crear un ambiente maravilloso para su familia, por lo que tras su muerte un gran vacío existe en la casa. La avispada Kate, quien continúa la tradición de grabar los eventos navideños con la cámara de su padre, tiene una relación tensa con Teddy, quien en su rebeldía adolescente ahora se dedica a robar autos para salir de paseo con sus amigas. Cuando la madre de ambos es llamada a cubrir un turno en Nochebuena, Teddy y Pierce accidentalmente graban a Santa Clause (Kurt Russell) mientras entrega regalos y terminan subiéndose a su trineo, lo que causa una serie accidental de desperfectos que terminan dejando a los hermanos y a Santa en medio de Chicago (miles de milles de su hogar en Massachusetts) con los renos huyendo a diferentes partes y un trineo descompuesto. Santa y los niños llevan a cabo una serie de intentos para restablecer el viaje nocturno para la entrega de regalos, pues si Santa no cumple con su cometido a tiempo, el mundo se sumirá en un oscurantismo y en la desesperación. El trayecto termina siendo más difícil de lo esperado, y termina involucrando a la policía, criminales y a los elfos de Santa.

Divertida e imaginativa, “Las crónicas de Navidad” está situada en un mundo donde Santa es extremadamente real y en donde es capaz de caminar hacia cualquier individuo y preguntarle cosas específicas de su vida mientras busca ayuda para restablecer su viaje. El gran carisma de Russell es uno de los fuertes principales, pues además de ser creíble como un Santa de carácter mas super-heróico que no es obeso ni se ríe haciendo “jo jo jo”, hay un brillo en sus ojos y una bondad áspera pero genuina que son excelentes para el personaje, además de que se nota que se la está pasando a lo grande con el papel. Tan así, que parece que la película fue una reunión familiar agradable, pues en ella aparece su hijastro Oliver Hudson y otro pariente famoso en una aparición sorpresa. Los hermanos Kate y Teddy son interpretados de manera realista, y resulta conmovedor como la tragedia que ha caído en su familia ha creado dificultades en una relación que anteriormente era completamente estrecha. Ver el restablecimiento de esta relación es una cosa sumamente satisfactoria que rara vez se ve en películas navideñas contemporáneas.

Niños y adultos se divertirán con los elfos de Santa, personajes generados por computadora que hablan un idioma élfico de tono escandinavo, y cuya actitud y variedad de personalidades nos traen a la mente a los Gremlins. El toque del productor Chris Columbus está presente, no solo por la presencia de los elfos y la ambientación en Chicago, sino por las secuencias de aventura y acción emocionantes, la increíble imaginación visual que se manifiesta en el diseño de la tecnología (y magia) clausiana en el trineo y en el Polo Norte, sino también por la habilidad de contar una historia protagonizada por niños con una gran dimensión humana. Adicionalmente, una de las escenas climáticas toma lugar en la Ciudad de México y somos testigos de unas maravillosas tomas áreas a través del Zocalo y el Palacio de Gobierno.

Sin duda, “Las crónicas de Navidad” es una opción excelente para ver en las fiestas de Diciembre y una película navideña que, por primera vez en años, puedo recomendar para todas las familias.

lunes, 3 de septiembre de 2018

ESTRENOS: La 4ta Compañía (Dir. Mitzi Vanessa Arreola y Armín Galván Cervera, México, 2018)



Filmada en 2015, estrenada en festivales en 2016, supuestamente lista para estrenarse es 2017, es gracias a Netflix que finalmente se estrena "La Cuarta Compañía", drama carcelario basado en escabrosos hechos reales de las crudas páginas de la política judicial mexicana. Ambientada hacia finales del sexenio de López Portillo y principios del sexenio de De la Madrid, la película retrata la vida y obra de "La Cuarta Compañía", un grupo de reos que servían como el escuadrón extra-judicial de la administración de la penitenciaría de Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México. La Compañía también cometía atracos de bancos y automóviles bajo las ordenes del temible General "El Negro" Durazo (interpretado, con un parecido de miedo, por Josepho Rodríguez), director de Policía y Tránsito, y gozaba de privilegios inauditos, como la administración de un casino dentro de la penitenciaría y fiestas en la vecina cárcel de mujeres. Apoyados por el director de la penitenciaría, el General Antolín, y dos miembros importantes de la administración carcelaria, el coronel Chaparro (el maravilloso Manuel Ojeda, uno de mis actores favoritos, brillante como siempre) y el licenciado "Florecita" (Darío T. Pie, una revelación), la Cuarta Compañía también estaba componía el equipo de futbol americano de la cárcel, "Los perros", que sirvieron como instrumento de propaganda política como seña de que el uso de los deportes en la penitenciaría era señal de readaptación social.
Al principio, la película se focaliza a través de la perspectiva de Zambrano (Adrián Ladrón), un joven que por circunstancias adversas terminó convirtiéndose en ladrón experto en automóviles. Una vez trasladado a Santa Martha, trata de unirse al equipo de los Perros, pero debe pasar por duras pruebas, torturas monstruosas típicas de las cárceles nacionales y muchos otros conflictos. La perspectiva de Zambrano se diluye y ocurren una serie de elementos narrativos de naturaleza muy elíptica (un mal narrativo que aqueja mucho al cine mexicano desde hace décadas) que causan confusión y que deben de ser interpretados tomando en cuenta mucho contexto histórico. Sin embargo y a pesar de esta falla estructural, la película es un retrato vivo y realista (y no excesivamente, crudo) de uno de los períodos más desagradables y tragicómicos de la historia mexicana moderna. El reino de terror de las corporaciones policiacas encuentra su reflejo en el grupo de criminales de la Compañía. Guerrilleros, pandilleros, asesinos, ladrones y hombres auto-proclamados inocentes de toda culpa son retratados con simpatía, siendo los mejores Palafox (Hernán Mendoza) y Quinto (Gabino Rodríguez), así como Don Burrero (Raymundo Reyes Moreno), un anciano que lleva 48 años en cárcel y que carga con todo el peso de su condena.
De la ola de películas basadas en hechos criminales reales que van de la década, "La Cuarta Compañía" se encuentra entre las mejores. La recreación del espacio carcelario y de la época es efectiva, además de que hay escenas muy bien logradas, como la recreación del legendario escape por helicóptero del prisionero estadounidense David Kaplan. Las escenas de tensión entre los criminales y los inevitables saldos de cuenta, elemento importante para las películas de crimen organizado, son bastante efectivas.
Quizás no es un gran misterio el hecho de que, aún en tiempos de la "alternancia" y el nuevo PRI, "La Cuarta Compañía" no haya sido estrenado en cine como se tenía planeado y como merecía. Sin embargo, salió mejor para todos el tener acceso directo y más general en Netflix, para que todos conozcan las crudas verdades del bajo mundo judicial.

lunes, 7 de mayo de 2018

RECOMENDACIONES DE NETFLIX: "Small Town Crimes" (2018) y "Shot Caller" ("El maestro del crimen", 2017)




Les recomiendo dos películas de crimen que  se encuentran disponibles en Netflix. “Shot Caller” (“El maestro del crimen”) es una película que se estrenó el año pasado y ha adquirido un gran seguimiento a pesar de poca publicidad, mientras que “Small Town Crime” se estrenó en enero de este año.


“Small Town Crime” (Eshom e Ian Nelms, 2018) es la historia de Mike Kendall, un alcohólico policía de una ciudad pequeña que fue despedido tras un trágico incidente. Perdido en un ciclo eterno de alcoholismo, su suerte cambia cuando rescata a una joven a la que encuentra atropellada en la carretera. Kendall entonces cambia su nombre a Jack Winter y ofrece sus servicios como investigador privado al abuelo rico de la joven, eventualmente revelando una conspiración de extorsión y asesinato que termina por amenazar a la familia de Kendall. “Small Town Crime” contiene un humor irónico y la atinada decisión de tratar cada momento y giro de tuerca de manera realista. La actuación protagónica del siempre confiable John Hawkes nos revela un hombre decente aprisionado por su adicción y sus malas decisiones. Un buen reparto que incluye a Octavia Spencer, Anthony Anderson, Clifton Collins Jr. y Robert Forster, la ágil dirección de los hermanos Nelms (los tiroteos son eficientes y realistas) y un buen soundtrack aderezan esta entretenida historia de un detective privado de pueblo chico.

Por otra parte, “Shot Caller” (Ric Roman Waugh) narra la desafortunada historia de Jacob Harlon (Nikolaj Coster-Waldau), un inversionista bancario que es enviado a prisión tras un desafortunado accidente que le cobra la vida a su mejor amigo. Advertido por su abogado de que en la cárcel debe darse a respetar desde el primer momento, la determinación e instinto de supervivencia de Harlon lo obligan a unirse a una temible pandilla afiliada a la Hermandad Aria. La historia está narrada en dos líneas de tiempo: una que cuenta la transformación del blandengue banquero en un pandillero temible, y la otra situada en los días después de su liberación de la cárcel, plenamente transformado en el musculoso, tatuado y despiadado “Money”.  El trabajo de Coster-Waldau es excelente, hábilmente mostrando la transformación de su personaje, quien decide entrar de lleno en el bajo mundo criminal con tal de proteger a su familia, con la que decide cortar relaciones para que puedan seguir adelante. Aunque hay elementos de la película que no son contados de manera completamente clara, y algunos detalles sobre la personalidad de Harlon no son exploradas de manera propiamente profunda, “Shot Caller” es, aun así, una película intensa de la que no se puede despegar y que contiene escenas de violencia brutal que cortan el aliento. “Shot Caller” tiene buenas similitudes con “Breaking Bad” y la excelente “Brawl In Cell Block 99”, y con está conforma una buena dupla de películas sobre el infierno penitenciario en Estados Unidos y las circunstancias burlonamente trágicas que orillan a hombres decentes e inteligentes a convertirse en villanos. Lake Bell, Jon Bernthal , Emory Cohen y otros completan un sólido reparto secundario.


sábado, 27 de enero de 2018

"A Futile And Stupid Gesture" (David Wain, 2018)

ESTRENO NETFLIX: Netlix anota otra buena película a su distribución con "Un Gesto Fútil y Estúpido", basada en la biografía del mismo nombre, que cuenta la historia de Doug Kenney, uno de las principales fuerzas que cambió la comedia estadounidense moderna. Kenney, oriundo de Ohio, se inició como humorista en la revista cómica de Harvard, "The Harvard Lampoon", junto con su fiel amigo Henry Beard, con quien escribió una de los libros paródicos de "El señor de los anillos", titulado "Bored of the Rings". Con una licenciatura de literatura bajo el brazo decidió que no quería dejar de dedicarse a la comedia, y junto con Beard fundó la revista "The National Lampoon" a principios de los 70s. A pesar de los primeros años turbulentos, la revista se volvió una potencia cultural, gracias a que muchos de los mejores escritores de comedia trabajaron en ella. El estilo humorístico de Lampoon era satírico, iconoclasta, burlón y acérrimo enemigo de las instituciones (sociales, políticas y educativas). Su humor era abierto, ofensivo y muy creativo (sus ventas se incrementaron, por ejemplo, gracias a una portada en donde un bello perro es amenazado con una pistola, mientras en la portada se lee "Compré esta revista o le disparamos a este perro", la cual es homenajeada en el poster). El impacto de "Lampoon" trascendió hacia el teatro y la radio, y los miembros de reparto de estos proyectos conformaron la mayoría de la primera generación de "Saturday Night Live" (entre ellos Chevy Chase, John Belushi, Gilda Radner y Bill Murray). Deahí siguió el cine, el cual conquistaron con los éxitos de "Animal House", "Caddyshack" y la serie de películas de "Vacation".

La película relata toda historia de manera ágil y clara (el director y también actor cómico David Wain tiene una buena habilidad para emitir información narrativa de manera precisa), y dado la naturaleza de la historia, es una película biográfica que es mas cómica que trágica. Este es un balance difícil, pues la vida de Kenney fue marcada por la depresión, la drogadicción, su incapacidad para sostener relaciones sanas, el trabajo excesivo y mucha autodestrucción generalizada, reflejo todo sus tendencias humorísiticas. Kenney es interpretado por Will Forte y como un recurso narrativo en la forma de Martin Mull. El reparto de celebridades que interpretan a otras celebridades es extenso y brillante, destacando en particular a Emmy Rossum como la novia de Kenney, la actriz Kathryn Walker, Domnhall Gleeson como Henry Beard, Jon Daly como Bill Murray y, especialmente, Joel McHale como Chevy Chase (una elección genial dada la relación de ambos durante la turbulenta producción de "Community")

La historia de "The National Lampoon" y su influencia cultural es bastante fascinante, y aún si no se esta familiarizado en México con toda esta generación de cómicos como en Estados Unidos, la película hace un buen trabajo de presentarnos a este mundo y sus personajes, brillantes en humor, pero, en su mayoría, incompetentes en cuanto a relacionarse de manera profundo y no destructiva. Además, la naturaleza meta-ficticia de la narración le añada una capa adicional que se aprecia mucho (en especial la conciencia de que el estilo humorístico de esta generación no tendría el mismo éxito hoy en día; además, hay una muy rápida explicación de todas las cosas que la película cambió por razones de tiempo, efecto dramático o porque les dio la gana que merece ser pausada). Una buena opción para ver en Netflix y una buena manera para mi de inaugurar el cine de 2018.

viernes, 26 de enero de 2018

"Wheelman" (Jeremy Rush, 2017)

"Wheelman", película distribuida por Netflix y estrenada el pasado 20 de octubre, es una película de acción, crimen, suspenso y buenos giros de tuerca. Es una cinta sobre un "getaway driver", el conductor que se encarga de llevar a los asaltantes a los lugares donde comenteran un atraco para después ayudarles en la fuga. Como "Drive" y "Baby Driver", "Wheelman" es sobre un profesional consumado que debe lidiar con las traiciones y el poco profesionalismo de otros criminales. A diferencia de esas películas, sin embargo, nuestro anónimo protagonista (el genial Frank Grillo) es un tipo común y corriente que no es un infalible as del volante, y que además debe lidiar con los problemas tipicos del padre divorciado. 

Situada durante una sola noche y con cerca del 90% de la duración (unos breves 82 minutos) enfocada exclusivamente dentro de un automovil, "Wheelman" es una cinta de acción dura y segura, una película chapada a la antigua que cuenta una historia sencilla y la cuenta bien, con paciencia en desenvolver sus misterios y con esporadicos, pero efectivos, momentos de acción y violencia. Denle una vuelta cuando tengan chance.



martes, 30 de mayo de 2017

Tres películas de 2016 para ver en Netflix (1)


Tres excelentes películas estrenadas en 2016 para ver en Netflix. Las tres películas son de 10.

1. La delgada línea amarilla (2016). Película debut de Celso R. García, La delgada línea amarilla es una maravillosa película mexicana que demuestra que hay muchas historias que contar sobre las personas trabajadoras del país. Es la historia de don Antonio (Demian Alcazar), un ex-jefe de obras de carreteras que durante los últimos 20 años ha fungido como velador de un lote de chatarra. Cuando sus jefes lo reemplazan con un perro, don Antonio una vez más se encuentra en la deriva, hasta que se reencuentra con un ingeniero (Fernando Becerril) con el que había trabajado décadas atrás. El ingeniero lo contrata como capataz para pintar las líneas en más de 200 kilómetros de carretera, junto con un equipo disparatado conformado por el trailero Gabriel(Joaquín Cosío); Atayde, un ex trabajador de circo (Silverio Palacios); Mario, un ex convicto (Gustavo Sánchez Parra); y Pablo, un silencioso muchacho de actitud serena (Américo Hollander). Cada miembro del grupo tiene sus propias metas de vida y personalidades perfectamente delineadas. Los 90 minutos que duran la película se esfuman sin problema, debido a que los parlamentos son chispeantes y tan vivos como las mejores conversaciones de la vida real, así como por la serie de complicaciones e incidentes a los que se tienen que enfrentar los personajes. La relación entre los cinco hombres es sumamente conmovedora y hay momentos de gran poesía humana. Es una película que se puede disfrutar en familia y una de las mejores muestras recientes de como hacer un drama mexicano de gran calidad en cuanto a dirección, guionismo, actuación y humanismo. (95 minutos, recomendado para 12 años en adelante)


2. Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, 2016). El triunfal regreso de Mel Gibson en la silla del director después de diez años, Hasta el último hombre es la historia verdadera de Desmond Doss, un devoto adventista que enlistó como médico de combate durante la Segunda Guerra Mundial, rehusándose a entrenar en el manejo de las armas. Sus creencias no-violentas y su pacifismo devoto le ganaron la enemistad de sus camaradas y superiores, quien veían en el no solo a un cobarde, sino un punto débil al momento de defender a sus camaradas durante las batallas. Pero Doss demostró una valentía sobrehumana al salvarle la vida a más de 70 de sus camaradas (y algunos de sus enemigos) durante una feroz batalla en un acantilado cerca de Okinawa. Moviéndose entre los gentiles parajes de Virginia Occidental y la apocalíptica zona de guerra, la película retrata el poder que la violencia ejerce en el mundo, sea en la familia o entre los gobiernos, y como un solo individuo puede ejercer un cambio positivo a través de sus convicciones. Apoyado por un reparto sólido que incluye a Hugo Weaving, Teresa Palmer, Vince Vaughn, Sam Worthington y Rachel Griffiths, Andrew Garfield demostró ser uno de los mejores actores de su generación con está película y Silence. Y Gibson demuestra una vez más que es uno de los mejores directores activos, con su dominio del ritmo, encuadres y coreografías, y que nadie le supera en lo que se refiera a filmar historias sobre héroes cristianos en situaciones ultra-violentas.(139 minutos, Recomendado para 18 años en adelante)



3. The Witness. Impactante documental sobre uno de los asesinatos más infames de Estados Unidos. El brutal apuñalamiento de Kitty Genovese en Nueva York se volvió un caso conocido y estudiado en las universidades debido a que duró más de media hora en efectuarse (el agresor se detuvo por un momento, pensando que iba a ser delatado, pero volvió al percatarse de la falta de acción de vecinos y policías) y que tuvo lugar en medio de una calle habitada por docenas de personas, volviéndose un símbolo de la apatía citadina en general y neoyorkina en particular. Casi cincuenta años después, Bill Genovese comienza una investigación personal para confirmar (o destruir) la serie de mitos que se forjaron sobre esa noche, así como entablar una búsqueda para saber más sobre su querida hermana mayor, de quien aun desconoce muchas cosas sobre su vida. El documental contiene escenas de revelaciones y testimonios impactantes y una variedad de recursos diferentes (ilustraciones narradas, por ejemplo). Pero al final lo que cuenta es la imagen que aparece de Kitty, una mujer con una vida interesante pero enteramente opacada por sus trágicos últimos momentos, y un retrato sobre la obsesión y el dolor acarreados por Bill. La última media hora contiene momentos estremecedores que sacudieron mis emociones. (89 minutos, Recomendado para 15 años en adelante)






jueves, 4 de mayo de 2017

NETFLIX; "The Childhood of A Leader" ("La niñez de un líder", Brady Corbet, 2016)



Una de las películas más impactantes del año pasado (y una de las que más se ha incrustado en mi mente) se encuentra disponible en Netflix. "La niñez de un líder" ("The Childhood of A Leader") hizo sus rondas en algunos festivales de cine y pasó desapercibida en los cines antes de entrar a la colección de Netflix, donde merece ser descubierta y vista. Categorizada como una película de terror, pertenece más bien a un estilo de película dramática donde la música (trompetas y violines que chillan, rugen como engranes, que parecen anunciar perdición y muerte) y la fotografía (voyeurística, inquietamente nerviosa, a veces al borde del vértigo) son los elementos que le dan la sensación de pavor e inquietud. "Taxi Driver" y "There Will Be Blood" pertenecen a esta tradición, y "La niñez de un líder" es una digna adición a este corpus.

"La niñez de un líder" está dividida en cuatro actos y relata la infancia de un futuro dictador autoritario/fascista que ha de surgir después de la Primera Guerra Mundial. No es Hitler, Mussolini, Franco o Stalin, pero al mismo tiempo es todos ellos. Se trata de Prescott (Tom Sweet) un pequeño de largos cabellos y actitud silenciosa, hijo de un diplomático estadounidense (Liam Cunningham, con acento americano) y la hija de un misionero alemán (Bérénice Bejo, muy diferente a su papel encantador en "El artista"). Los padres sin nombre son una pareja respetable, pero algo anda mal. Él es el Padre Terrible, la figura distante y adusta, que tiene un trato más calido con su amigo periodista, Charles Marker (Robert Pattinson, amable y misterioso) que con su pequeño, a quien trata de la manera tradicional: poco, y esperando respetando en vez de amor. La madre es una mjuer devota que tiene una relación más estrecha con su hijo, pero deseos y planes reprimidios afectan su actitud. Han llegado a un pueblo francés que parece no haber sido afectado por la guerra y viven en una gigantesca casa. El padre es parte del cuerpo diplomático estadounidense que participa de manera activa en la creación de los Tratados de Versalles que han de crear un nuevo orden europeo y, según los deseos redentores de los estadounidenses, un "mundo mejor". Pero esta trama y esta ambientación que evocan elegancia y dignidad son el envoltorio de una herida que amenaza con ser gangrena. Hay algo de malsano en el niño, en los padres y en este siglo.

La película inicia con un tema principal escalofríante que acompaña imagenes de la Primera Guerra: soldados en marcha o atrincherados, bombardeos, mujeres y niños desolados, llorando. La historia de Prescott esta enmarcada dentro de este mundo caótico, donde el cadaver del siglo XIX da luz a un siglo XX cuyos estragos serán mayores. A diferencia de los dictadores que surgirán de este periodo, Prescott es un niño y además, como estadounidense e hijo de un hombre "de bien", está mas alejado de la situación de los europeos. Pero aún así desarrolla habilidades de manipulación temibles, y su inteligencia y sadismo latente se ponen de manifiesto en tres de los cuatro actos de la película, titulos, por ejemplo "El primer berrinche". Sus berrinches no distan mucho de los de un niño travieso común y corriente, pero dentro de su contexto familiar y social, son semillas para un futuro reino de terror. Su manipulación se extiende hacia dos de sus ayas: la ama de llaves que lo adora y alcahuetea (Yolanda Moreau) y de la hermosa joven que funge como su tutora de francés (Stacy Martin, una bella revelación). Estos dos personajes quieren al precioso niño y buscan lo mejor para él, pero terminan siendo fichas en un juego de poder entre el niño y sus padres.

"La niñez de un líder" es una película que esconde más de lo que muestra, pero entre más se piensa sobre sus posibles significados, más desoladora se percibe. Hermosamente fotografiada por Lol Crawley y musicalizada por Scott Walker (sus composiciones son la base que sostiene a toda la película), es increíble pensar que es el debut de Brady Corbet, un actor estadounidense que ha trabajado más en Europa que en su país natal. Parece la película de un veterano, y más que película parece una novela en donde la ambiguedad entre líneas reina de manera suprema. Detallitos insignificantes adquieren matices ambiguos; las acciones y declaraciones de los personajes parecen tener doble sentido o una intención traicionera; el intento por brindar estabilidad mundial se concentra en formar fronteras nacionales que terminarán siendo arbitrarias. El mundo adulto resultara un fracaso y, en un momento cumbre, el antes devoto Prescott salta sobre una silla y grita varias veces "¡Ya no creo en la oración!"

El final es la consecuencia de este mundo y de esa casa. Ciertas imagenes aparecen en una escena de sueño de Prescott, como visiones del futuro. Pero la realidad supera hasta las pesadillas. No conocemos que le sucede a Prescott en los años posteriores a los de las viñetas presentadas en la película, pero su historia, al final de cuentas, puede ser llenada con los datos biográficos de muchos de los tiranos más crueles del siglo XX. Aunque filmada en 2015, ni el mismo Corbet pudo predecir que la película adquiría dimensiones adicionales perturbadoras. Hay nuevos Prescotts en la política internacional en pleno siglo XXI. La película nos advierte: esto comienza en su propia casa y en su propia familia. Y eso, más que cualquier asesino, fantasma o demonio, es causa de terror puro. 10/10.

sábado, 29 de octubre de 2016

ESTRENO: I Am the Pretty Thing That Lives In the House (Oz Perkins, 2016)


El día de ayer se estrenó una película original de Netflix titulada I Am the Pretty Thing That Lives In The House (Yo soy la cosa bonita que vive en la casa). Un título largo que evoca a la obra literaria de Shirley Jackson (autora de "The Haunting of Hill House", "The Lottery" y "We Have Always Lived In the Castle") y a la tradición del cine gótico italiano. El título no solo señala sus dos influencias principales, sino que establece la construcción narrativa de la cinta: El  “Yo soy" nos avisa el uso constante de la narración en primera persona, pues la mayoría de los parlamentos de la película los escuchamos en una narración lírica de dos (quizás hasta tres) personajes femeninos. El adjetivo de “la cosa bonita" se aplica a Lily (Ruth Wilson), una introvertida y nerviosa enfermera que ha sido contratada para cuidar a la anciana escritora de novelas de terror y misterio Iris Blum (Paula Prentiss en el presente, Erin Boyes en los flashbacks de juventud y de apariencia similar a Shirley Jackson) y a Polly, el espectro victoriano que protagoniza la novela más célebre de Blum, The Lady In the Wall (La dama en las pared) y que, desde la primer toma, se nos avisa que vive en la casa del título. La casa en cuestión es del estilo colonial, una bella y sencilla construcción blanca, de madera y dos pisos, cuyas ventanas grandes dejan entrar la luz y dejan entrever la soledad nocturna de la floresta fuera de la casa. Este es el único escenario de la cinta. Nosotros nos saldremos de este espacio y, desde los primeros lánguidos minutos, queda claro que nuestros personajes son prisioneros de la misma.

La película fue escrita y dirigida por Osgood “Oz” Perkins, hijo del legendario actor Anthony Perkins. Oz Perkins también siguió los pesos de su padre (su papel más conocido es el del amigo ñoño de Reese Whiterspoon en Legalmente rubia) para eventualmente dirigir su primer película, February, la cual se estrenó en el Fantastic Fest de 2015, pero cuyo estreno comercial se ha postergado por un año y medio (aún no cuenta con fecha de estreno exacto, pero la esperamos este 2017 bajo el título The Blackcoat’s Daughter). Con Yo soy la cosa bonita… corrió mejor suerte, pues Netflix se encargó de financiar y distribuirla. La visión de Perkins respecto a esta película siempre fue minimalista en todos los sentidos. Hay ocho actores en total durante toda la cinta, la casa es la única locación y los diálogos son pocos. Todo esto para construir un cuento de fantasmas de carácter poético que prefiere explorar con sus imágenes y palabras el concepto de la muerte y como aún las jóvenes más bellas sufren los estragos de la putrefacción. De manera aún más conmovedora, las presencias fantasmales son tratados como huellas vivientes que se adhieren a la esencia de la casa. “Cuando hay una muerte en una casa, los días pasan más rápidos”, se nos dice. Y en dos ocasiones se afirma que cuando alguien muere en una casa, ya no es posible que los vivos renten o compren la propiedad…solo la obtienen prestada de los muertos.

Ruth Wilson, como protagonista principal y testigo de los hechos, es un personaje interesante. Aunque es enfermera, su carácter nervioso, remilgado y asustadizo crea la atmósfera de tensión que ya ha sido establecida por los demás elementos. Wilson dijo que estudio a las princesas de Disney (en especial a Cenicienta) para caracterizar a Lily, y se nota. Su tono de voz y acento (un tonito de clase alta, suavecito y levemente chipilón) y su renuencia a leer alguno de los libros de la anciana a la que cuida nos señalan a una pobre chica que se encontrará presa del pánico a la menor provocación. Paula Prentiss habla poco como Iris Blum, pero su monologo más extenso sobre la desdichada suerte de “ustedes, las jóvenes bellas” es hipnótico (y con ecos del  “Este que ves, engaño colorido” de Sor Juana). Bob Balaban nos deleita con su presencia como un  abogado enigmático.

Yo soy la cosa bonita que vive en la casa pertenece a la vertiente del terror actual del “slow burn”, donde una atmósfera opresiva y la tensión constante de que “algo” aparezca en alguna esquina o debajo del marco de una puerta es más importante que los sustos catárticos (esto es ayudado en gran parte por el soundtrack discordante de Elvis Perkins,  hermano del director). La bruja, El babadook, Está detrás de ti y las películas de Ti West son los mejores ejemplos de esta corriente que favorece situaciones y finales ambiguos y la exploración de temas esenciales sobre las relaciones humanas en vez de explotar las convenciones del cine de terror moderno establecido (el gore, los sustos repentinos, los fantasmas deformes, lo grotesco, los ruidos tramposos, etcétera). Vale la pena advertir que a medio camino de la película uno se comienza a percatar de que el misterio de la casa (y de la trama) no será plenamente explicada y de que el final causará más preguntas que respuestas (por mi parte, el único pero es que la estancia de Lily en esa casa tenga una duración de once meses. Creo que es una duración muy larga que no se siente en la historia, al menos de que haya un significado oculto que se me escape).  Para los amantes del terror estándar, Yo soy la cosa bonita… será una decepción. Pero para los que les gusta una buena historia de fantasmas y las películas de carácter poético o literario (y que provoquen muchas teorías sobre su significado), Yo soy la cosa bonita… se presenta como  una de las películas de terror más interesantes del año. Es una película donde una cocina incómodamente grande (junto con la chaqueta color mostaza de Lily, el color y el tamaño de los sets son evocativos del estilo de Mario Bava), una mirada directa a la cámara, una voz fantasmal que susurra una declaración tajante, una silla colgada en la pared, un reflejo en una pantalla de televisión y un espectro que deambulo en un plano oscuro son suficientes para crear desasosiego y una contemplación sobre la fragilidad de la vida. 9/10.