To Read the English version of this essay CLICK HERE
Caifanes irrumpió en la
escena en el momento adecuado. Mientras que la música Rock en México tuvo un
momento bajo los reflectores entre mediados de los 50 y principios de los 70,
una ofensiva del gobierno contra el legendario festival musical Avandaro
condujo a la supresión de las estaciones y la distribución del rock mexicano,
como parte del intento del PRI de sofocar lo percibían como una radical
subversión de la izquierda y la importación de ideales extranjeros en el
paisaje cultural nacionalista de México. La creencia de que las bandas de rock
mexicanas estaban contaminando la cultura y la sociedad debido a su lenguaje
callejero, el uso de Spanglish (o simplemente el inglés en casos como el de
bandas como los Dug Dugs) y las letras sobre los estilos de vida cotidianos y ariscos
también fue motivo de esta embestida. Los músicos mexicanos de Rock no
desaparecieron entre principios de los 70 y finales de los 80, pero pasaron a
la clandestinidad, lanzado sus canciones de forma independiente y tocando en
lugares pequeños o medianos en las principales ciudades.
Caifanes (en este
momento conformado por el cantante/guitarrista/compositor principal Saul
Hernández, el bajista Sabo Romo, el baterista Alfonso André y el tecladista
Diego Herrera) fue influenciado musicalmente, líricamente y en el vestuario por
la escena musical británica alternativa de la época, y Siouxsie y los Banshees,
Joy Division, The Cure y Bauhaus fueron nombrados por ellos entre sus
influencias. La portada del álbum sirve como una prueba inequívoca de esto: una
fotografía en blanco y negro de la banda en posturas de tenebrosas, todos vestidos
de negro, tres de ellas con las melenas al estilo Robert Smith, sus pieles
pálidas contrastando con su delineador de ojos. Parecían importaciones
británicas y muchas personas se sentían repelidas por su apariencia. Poco
sabían que la banda estaba formada por chicos mexicanos de clases populares que
crecieron escuchando la misma música que la mayoría de los mexicanos: Agustín
Lara, Pérez Prado, Javier Solís y Los Panchos. Su álbum debut, que incluye
muchas de sus canciones más famosas, es un testimonio de este mestizaje, una
manifestación de la doble naturaleza de México: igualmente europeo y amerindio.
El nombre de la banda es una referencia a la clásica película mexicana de 1966,
una de las primeras películas de la creciente contracultura de esa década.
Un bordón. Respiración
fuerte. Un redoblar de la batería. Un grito victorioso. Ese es el comienzo de
"Mátenme porque me muero", el primero y feroz tema de su álbum
homónimo de debut de 1988. El juguetón título de la canción recuerda a la farsa
de 1958 de Tin-Tan y encapsula a la perfección el espíritu de la banda: uniendo
sus influencias góticas y post-punk con la tradición mexicana del fatalismo
romántico. Empapado en una atmósfera de melancolía, sus letras hablan del dulce
abrazo de la muerte mientras se emite una declaración de amor devoto que
trasciende los tiempos: “Cuando me muera y me tengan que enterrar/Quiero que
sea con una de tus fotografías/Para que no me de miedo estar abajo/Para que no
se me olvide como es tu cara/Para imaginar que estoy contigo/Y sentirme un
poquito vivo.”
Caifanes redobla sus esfuerzos
mientras realiza un ligero cambio de ritmo. "Te estoy mirando" comienza
como un ritmo de ritmo acelerado con algunas influencias de calipso, y luego se
convierte en una balada gótica pura, con sus tintineos nocturnos en el piano y
su bajo energético. La tercera pista es "La Negra Tomasa", el primer
sencillo de Caifanes y el monstruoso éxito que los convirtió en un nombre
familiar. Cover de una canción escrita por el compositor cubano Guillermo
Rodríguez Fiffe, vendió 600,000 copias. La canción fue elegida por Caifanes y arreglada
a manera de un Rock-Cumbia para mostrar su conexión crianza popular en la
Ciudad de México y como un recordatorio divertido de que, mientras estaban
influenciados por Joy Division y The Cure, eran capaces de indagar en el lado
divertido y festivo de la música popular latinoamericana sin perder el ritmo
(también abren sus conciertos con la canción, originalmente porque pensaron que
era divertido sorprender a la gente con su canción menos rockera). Los puristas
del Rock en México estaban furiosos y los tacharon de vendidos, pero la canción
los presentó a un público más amplio y sigue siendo uno de sus canciones más
queridas. El ritmo rebotado que no sale de tu cabeza durante días, la
entonación de tristeza amorosa y despreocupada de Hernández y un episodio
musical épico de tres minutos que incluye una flauta y un sonido de saxofón muy
sexy la convierten en una canción definitiva del Rock Cumbia.
Regresan a su lado más oscuro con
el ritmo gótico de la depresión inducida por el rompimiento del corazón en
"Cuéntame tu vida", una canción que transmite un universo de sonidos resquebrajados,
la imagen del hombre como un perro enfermo que gatea, ladre y muerde patéticamente
(las comparaciones entre los perros/lobos y loa hombres son un motivo recurrente de
Caifanes y eventualmente se convirtió en el logotipo de la banda), alienado por
la vida callejera y una obsesión abrumadora. Típico de Caifanes, el coro suena
optimista, pero las estrofas devuelven al narrador al purgatorio de su propia
creación. Es una canción que reúne más ganchos y cambios musicales en cuatro
minutos y veinticinco segundos que muchos artistas pueden hacer en sus carreras
musicales. "Sera por eso" desarrolla más está propuesta y es la
canción que suena más como una balada post-punk pura. El narrador de la canción
(cantando en un tono más grave y más lastimoso que de costumbre) es un hombre
enajenado y es una canción conmovedora por sus letras y música. Sus imágenes de
electroshocks (dado a él, canta el narrador, en parte porque se niega a rasurar)
y la disociación con la realidad era diferente a todo lo que se escuchaba en la
música mexicana “mainstream” en ese momento, y uno se pregunta cómo los
incipientes fanáticos de los Caifanes de 1988 interpretaron esta canción. El solo
de saxofón de lujo y la enigmática y escalofriante risa de Hernández al final
cierran la pista con gran estilo.
La joya de la corona de este
álbum, en lo que a mí respecta, es el increíble “Viento”, una canción que se
destaca porque suena diferente del resto del álbum, ya que no suena como una
canción con tintes folclóricos ni un ejemplo del gótico, sino que es una
canción romántica y emocionante sobre la devoción hacia un ser querido. Las
letras son hermosas y vulnerables, ayudadas en gran medida por la entrega suave
de Hernández, una sección de ritmo que evoca un sentimiento de esperanza y
anhelo en igual medida y un coro que afirma claramente que el amor no tiene
límites (“Que quiero orbitar planetas/Hasta ver uno vació/Que quiero irme a
vivir/Pero que sea contigo/Viento amarranos/Tiempo detente muchos años/Viento
amarranos/Tiempo detente muchos años”). Aquí se puede ver cierta influencia de
Javier Solís, el mejor intérprete de bellas imágenes románticas que a veces
bordeaban lo psicodélico.
Las siguientes dos pistas
prefiguran la dirección de la banda en su siguiente álbum, un sonido que solo puedo
describir como "Rock prehispánico", ya que los arreglos y el paisaje
sonoro suenan a lo que los aztecas habrían tocado si hubieran conocido la
música Rock, manera en la que puedo describir de manera sencilla el estilo característico
por el que se recuerda a Caifanes. “Nunca me voy a transformer en ti” es una afirmación enérgica y desafiante contra
la influencia de las fuerzas negativas que nos rodean, ya sea la sociedad, la familia
o las relaciones rotas. “Perdí mi ojo de venado” es una referencia a una creencia
popular de ciertos indígenas del sur de México, similar a los amuletos
protectores, y tiene un coro muy divertido que se basa en una serie de rimas
muy mexicanas, como una especie de oraciones a los santos católicos (“Hazme una
limpia por favor, amor/despójame de todo mal, carnal/quema mi ramo por favor,
amor/antes que yo te queme a tí, a ti”) y con un gran sonido de flauta
proveniente de los teclados de Herrera.
Las últimas tres pistas que
cierran el disco son mis menos favoritas, pero aún son excelentes canciones.
"Amanece", "La Bestia Humana" y "Nada" cierran la
declaración musical que es "Caifanes" con oscuras manifestaciones cargadas
de anhelo y la aceptación de la alienación y la soledad que forman parte de la
condición humana. De estas tres canciones, "La bestia humana" es destacable
por dos razones: la enfurecida afirmación del narrador de que las manipulaciones
y la crueldad de la amada lo están convirtiendo en una bestia humana
enloquecida y enojada; y el hecho de que Gustavo Cerati, ese gigante argentino del
Rock latino, aparece tocando la guitarra con ese sonido inconfundible que hizo
de Soda Stereo una de las grandes bandas del Rock en español. Su influencia se
puede sentir en los arreglos y en el trabajo preciso y funky del bajo de Sabo y
la batería de André.
“Caifanes” es uno de los mejores
álbumes de debut que he escuchado y sin una sola canción que podría llamar
"débil" y es, definitivamente, uno de los discos más trascendentales
de la historia musical mexicana. Sabo, Romo, Herrera y Hernández se encajan
fantásticamente. Fue uno de los álbumes que dio inicio al renacimiento general
de la música Rock en México y sería seguido por muchas otras bandas geniales
durante los años 90. Fue también el primer y último álbum en el que Caifanes
usaría sus influencias británicas de manera tan notable. Fueron una banda que
cambiaba su estilo con cada disco, y su siguiente álbum tiene más un estilo
folclórico-náhuatl-oscuro que mucha de la influencia británica depresiva que
está presente aquí. Pero como un trabajo de fusión entre diferentes géneros y
sensibilidades musicales, "Caifanes" sigue siendo inigualable, y es
mi favorito personal de sus cuatro álbumes.
5/5
Duración: 45:56 (nota: La edición del CD que tengo,
cortesía de la línea “Recupera tus clásicos”, incluye tres canciones
adicionales: una versión alternativa de "Mátenme porque me muero", la
versión de radio de "La Negra Tomasa" y versiones mono de "La
bestia humana" y "Matenme ...")
Canciones
calificadas y ordenadas de acuerdo a mi gusto:
1. Viento
(5/5) (más .5 extras porque es una de mis canciones favoritas de todos los
tiempos)
2.
Mátenme porque me muero (5/5)
3.
Sera por eso (5/5)
4.
Cuéntame tu vida (5/5)
5.
Perdí mi ojo de venado (5/5)
6.
Te estoy mirando (4.5/5)
7.
La Negra Tomasa (4.5/5)
8.
Nunca me voy a transformar en ti (4.5/5)
9.
La bestia humana (4.5/5)
10.
Amanece (4/5)
11.
Nada (3.5/5)
Emociones: malhumorado,
romántico, anhelante, alienado, introspectivo, desafiante, melancólico,
enojado, esperanzador, juguetón, descarado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario