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jueves, 17 de enero de 2019

MINI-RESEÑAS: "Spider-Man: Un Nuevo Universo" (Ramsey-Rothman-Pereschetti, 2018) y "Aquaman" (James Wan, 2018)

Spider Man: Un nuevo universo fue la película mas inesperada de 2018 para mi. No sabía de su existencia hasta poco antes de su estreno, vi el trailer hace un mes y antes de verla vi como recibía entre las críticas mas unanimente positivas que he visto en el año. Las tiene bien merecidas. Además de ser la mejor película animada de Estados Unidos este año, es una película excelente que además de exprimir mucho humor y acción pura a través del concepto del multiverso gracias a la magistral fusión de los elementos del cómic con los del cine, es una película dulce, conmovedora y maravillosa, que demuestra en pantalla la capacidad que tiene la historia de Spider Man (en sus multiples facetas) de despertar la capacidad heroica de todas las personas, sin importar las circunstancias extenuantes y nuestros limites personales. Miles Morales, los Peter Parker, Gwen Stacy, Peni Parker, Spider Puerco y, mi favorito, Spider-Man Noir...personajes que disfruté a lo grande ver en pantalla grande, como también disfruté el estilo meta-narrativo y juguetón de cómic a lo largo de la película. Y es una de las cintas familiares que trata de mejor manera el tema de la muerte, especialmente considerando que una de esas muertes es la de un peronaje muy querido. El cameo de Stan Lee es de los mejores y hay una escena post-creditos que rinde homenaje a uno de los mejores memes de internet.


  
Aquaman resultó ser otra sorpresa agradable. Los trailers habían sido decepcionantes y el record del DCEU básicamente se limitaba a un triunfo absoluto (el de la Mujer Maravilla). Sin embargo, Aquaman resultó ser una de las películas mas puramente divertidas del año. A pesar de un duro inicio (el maquillaje/manipulación digital rejuvenecedor a Temuera Morrison es aterrador, y la pelea de Nicole Kidman se veía completamente digital) la cinta agarró forma desde el combate entre Arthur Curry y David Kane, el futuro Black Manta. La decisión de Curry de condenar a Kane y a su padre es una de las mejores "historias de orígen" de un supervillano que he visto en pantalla. Black Manta y Orm, medio hermano de Arthur, son dos excelentes villanos con motivaciones excelentes (la escena en la que aparecen hologramas de las atrocidades del hombre hacía el oceano haría enfurecer a cualquiera). Como era de esperarse, Momoa despliega carisma y fuerza como Arthur, así como ternura, y tiene buena quimíca con Amber Heard. La historia y la estructura estan basados en la vida y leyenda del Rey Arturo; los reinos submarinos y las criaturas aterradoras que a veces lo habitan son dignas adiciones al canon fantástico/lovecraftiano; y la deuda con el cine de los 80's es sútil y efectiva, tanto por la música, como las conexiones con el cine de aventuras y acción y por el desenfado con el que trata las situaciones mas absurdas con seriedad total (sale Topo, octopús mascota de Aquaman, tocando la batería durante el combate del anillo del fuego; un momento magnífico). El gran acierto de la película es concentrar el conflicto entre hermanos y entre reinos sub-marinos y enfocarse sobre la diferencia entre un rey que pelea por su nación y un héroe que pelea por todos. (Como nota curiosa: en Spider-Man mueren tres personajes importantes...en Aquaman la cantidad es sorpresivamente menor)


Un Nuevo Universo recibe un 9.5/10 y Aquaman un 8.5/10. Espero ver las secuelas que haya.

viernes, 28 de diciembre de 2018

NETFLIX: Outlaw King ("El rey forajido", David McKenzie, Reino Unido, 2018)






Una de las sagas históricas más emocionantes y dignas de contarse es relatada en la película de David McKenzie, The Outlaw King (“El rey forajido”). McKenzie demostró tremendas aptitudes como director tanto de acción como de drama cotidiano en Hell or High Water, habilidades que le sirven de maravilla en esta película que recrea pasajes históricos con su dimensión humana y épica de igual manera. Sin tener un libreto tan pretencioso y preponderante como el que escribió Tyler Sheridan en su película previa, McKenzie se explaya a lo grande contando la historia de Robert Bruce, el héroe nacional más grande de Escocia, quien desafió la tiranía de Eduardo I para garantizar la independencia de su patria.

Los nobles de Escocia, tras una fallida rebelión, le rinden pleitesía y juramentos de lealtad a Eduardo I “Piernas Largas” (Stephen Dillane), quien aplica misericordia sobre sus nuevos vasallos, aunque recalca sus compromisos con rigidez y sarcasmo, además de estrenar una catapulta sobre el castillo de un noble que busca rendirse, simplemente porque pagó mucho dinero por ella. Existe una disputa por la corona escocesa entre dos miembros de una casa noble: John Comyn (Callum Mulvey) y Robert Bruce (Chris Pine). Bruce, cuyo padre (James Cosmo) es ex camarada de armas del rey, inteligente, valiente, caballeroso y viudo, y cuenta con una tensa amistad con el cobarde príncipe de Gales (Billy Howle), por lo que se le concede un beneficioso matrimonio con Elizabeth de Burgh (Florence Pugh), la hija del guardián del norte, como parte de que renuncie a sus derechos a la corona de una Escocia independiente. Bruce cumple con su parte del trato y se comporta respetuosamente con su nueva esposa, pero los altos impuestos de Eduardo y la captura y ejecución del gran líder rebelde William Wallace enfurece a la población escocesa y reinicia la rebelión. Un lamentable encuentro con Comyn le trae mas problemas a Bruce, pero el apoyo de la iglesia escocesa, su familia y muchos nobles—incluyendo a James Douglas (Aaron Taylor-Johnson), cuyos derechos nobiliarios son rechazados por Eduardo—lo llevan a su coronación como rey de Escocia, a brutales represalias por parte de Inglaterra, y a una lucha al margen del combate tradicional y que antecede las guerras de guerrillas de movimientos populares previos.

McKenzie se aparta de los moldes tradicionales de la narrativa fílmica tradicional para contar  esta historia. El rey forajido se siente como una película en donde los personajes históricos actúan como personajes de su época y de su tiempo, y al mismo tiempo se sienten como seres humanos auténticos, de carne y hueso. Pocas películas ambientadas en la Edad Media me han convencido de la autenticidad de sus personajes y de sus costumbres como lo ha hecho está película. McKenzie incluye detalles históricos que rara vez se han visto: los rituales matrimoniales y de coronación, los juramentos de caballeros (que incluyen jurar por unos cisnes vivos), la algarabía de los banquetes. La escena previamente mencionada conque inicia la película consiste de una toma larga en tracking (sin cortes aparentes) de ocho minutos en los que la cámara viaje dentro y fuera de una tienda mientras se discuten asuntos políticos, se estrena la catapulta gigante y se entabla un duelo de espadas “amistoso” entre Bruce y el Príncipe de Gales. Esto no es solamente una muestra de la habilidad técnica del director, sino que establece el mundo de la película, las relaciones de los personajes y el tono naturalista de la cinta. En muchos sentidos, la película se asemeja al Macbeth de 2015, dirigido por Justin Kurzel, tanto por su destreza visual, su elección en colores y locaciones y por su retrato vivo y carnal de una lucha por el poder. Las escenas de guerra son viscerales y cruentas, maravillosas por su dinamismo feroz. La batalla final en medio de un pantano, en particular, toma las características de un sensacional cuadro histórico.

En el centro emocional de la película, tenemos a Chris Pine en una excelente interpretación como Bruce. Astuto, enigmático, sagaz e inteligente, Pine tiene la oportunidad de interpretar a un personaje fuerte y heroico, pero muy humano. La relación con su padre y su familia, asaltada por la tragedia, es un excelente anti-reflejo de la relación disfuncional y rencorosa que existe entre el sociópata e incompetente príncipe de Gales y su tirano y maquiavélico padre (Dillane, por cierto, es maravilloso y a la par de la interpretación de Patrick McGoohan en Corazón valiente, solo que mas realista y menos villano caricaturesco). Su relación con su esposa por compromiso, Elizabeth, es muy bella y demuestra el enamoramiento progresivo y orgánico que se debía forjar durante este periodo, amor que crece tanto por el respeto que se forja entre dos personas íntegras y fuertes, como por el sentido de responsabilidad para con el reino y por el cariño hacia la pequeña hija de Bruce. Florence Pugh está cosechando buenos roles desde Lady Macbeth el año pasado, y continúa con su éxitos en este papel tan conmovedor, en especial cuando Elizabeth cae en manos del enemigo y debe enfrentarse a una serie de decisiones que la ponen al límite de la devastación (y dentro de una jaula que no solo es metafórica). Aaron Taylor-Johnson es el personaje que se roba cámara con su personaje cuasi-maniático, aunque no es una figura unidimensional del guerrero vengativo y atolondrado, sino un hombre cuyo nombre y familia querida han sido rutinariamente insultados y debe de limpiar su honra con el filo de la espada.

Aunque es maravilloso tener una película como El rey forajido disponible en Netflix de manera global, lamento que no haya sido estrenada en el cine, porque es una película digna de la pantalla grande como pocas la son. Desde el punto de vista de la veracidad histórica, es superior a Corazón Valiente, y aunque considero a está última película como una de las últimas grandes películas épicas del estilo clásico y una cinta muy entretenida, El rey forajido es mejor cinta en muchos sentidos, en particular porque centra su mundo moral en la relación que existe entre familia y tierra-país, más que en el abstracto concepto muy moderno de la “libertad”. Como sea, El rey forajido es una de las mejores películas que Netflix ha distribuido y de mis favoritas del 2018. Altamente recomendada.

domingo, 23 de diciembre de 2018

NETFLIX: "Las crónicas de Navidad" ("The Christmas Chronicles", Dir. Clay Kaytis, EUA, 2018)





Las películas navideñas familiares y de buena calidad han sido escasas durante este milenio. En tiempos pasados, las fiestas decembrinas eran una temporada perfecta para contar historias sobre el espíritu de la Navidad, la bonhomía y generosidad de corazón y espíritu que crece en los corazones de las personas durante estas fechas. En estas películas, los vicios humanos, el egoísmo, la disfunción familiar y la insatisfacción personal eran disipadas o contrarrestadas por la aventuras con valiosas lecciones que facilitaban la apertura del corazón de las personas. Lamentablemente, este sub-genero en los últimos años ha sido utilizado para películas sobre familias disfuncionales cuyo sentido del humor agrio y negativo ofrecía un ponche amargo para los que buscaban una película que despertara un agradable calor en el pecho de los espectadores.

Por eso es sumamente agradable ve runa película como “Las crónicas de Navidad”, que además de ser una emocionante aventura repleta de elementos fantásticos y giros graciosos a aspectos tradicionales del folclor santa-clausino, es además una película sobre el lazo de unión que debe de existir entre hermano y hermana, y como a pesar de las diferencias de edad y de las tragedias familiares se puede salir adelante y crear una relación más afectuosa y solida.

Teddy y Kate Pierce (Judah Lewis y Darby Camp) son los hijos de una enfermera (Kimberly Williams-Paisley) y un bombero (Oliver Hudson) fallecido en la línea del deber. El padre de familia era un entusiasta de la navidad que organizaba todos los aspectos de la fiesta con tal de crear un ambiente maravilloso para su familia, por lo que tras su muerte un gran vacío existe en la casa. La avispada Kate, quien continúa la tradición de grabar los eventos navideños con la cámara de su padre, tiene una relación tensa con Teddy, quien en su rebeldía adolescente ahora se dedica a robar autos para salir de paseo con sus amigas. Cuando la madre de ambos es llamada a cubrir un turno en Nochebuena, Teddy y Pierce accidentalmente graban a Santa Clause (Kurt Russell) mientras entrega regalos y terminan subiéndose a su trineo, lo que causa una serie accidental de desperfectos que terminan dejando a los hermanos y a Santa en medio de Chicago (miles de milles de su hogar en Massachusetts) con los renos huyendo a diferentes partes y un trineo descompuesto. Santa y los niños llevan a cabo una serie de intentos para restablecer el viaje nocturno para la entrega de regalos, pues si Santa no cumple con su cometido a tiempo, el mundo se sumirá en un oscurantismo y en la desesperación. El trayecto termina siendo más difícil de lo esperado, y termina involucrando a la policía, criminales y a los elfos de Santa.

Divertida e imaginativa, “Las crónicas de Navidad” está situada en un mundo donde Santa es extremadamente real y en donde es capaz de caminar hacia cualquier individuo y preguntarle cosas específicas de su vida mientras busca ayuda para restablecer su viaje. El gran carisma de Russell es uno de los fuertes principales, pues además de ser creíble como un Santa de carácter mas super-heróico que no es obeso ni se ríe haciendo “jo jo jo”, hay un brillo en sus ojos y una bondad áspera pero genuina que son excelentes para el personaje, además de que se nota que se la está pasando a lo grande con el papel. Tan así, que parece que la película fue una reunión familiar agradable, pues en ella aparece su hijastro Oliver Hudson y otro pariente famoso en una aparición sorpresa. Los hermanos Kate y Teddy son interpretados de manera realista, y resulta conmovedor como la tragedia que ha caído en su familia ha creado dificultades en una relación que anteriormente era completamente estrecha. Ver el restablecimiento de esta relación es una cosa sumamente satisfactoria que rara vez se ve en películas navideñas contemporáneas.

Niños y adultos se divertirán con los elfos de Santa, personajes generados por computadora que hablan un idioma élfico de tono escandinavo, y cuya actitud y variedad de personalidades nos traen a la mente a los Gremlins. El toque del productor Chris Columbus está presente, no solo por la presencia de los elfos y la ambientación en Chicago, sino por las secuencias de aventura y acción emocionantes, la increíble imaginación visual que se manifiesta en el diseño de la tecnología (y magia) clausiana en el trineo y en el Polo Norte, sino también por la habilidad de contar una historia protagonizada por niños con una gran dimensión humana. Adicionalmente, una de las escenas climáticas toma lugar en la Ciudad de México y somos testigos de unas maravillosas tomas áreas a través del Zocalo y el Palacio de Gobierno.

Sin duda, “Las crónicas de Navidad” es una opción excelente para ver en las fiestas de Diciembre y una película navideña que, por primera vez en años, puedo recomendar para todas las familias.