lunes, 3 de septiembre de 2018

ESTRENOS: La 4ta Compañía (Dir. Mitzi Vanessa Arreola y Armín Galván Cervera, México, 2018)



Filmada en 2015, estrenada en festivales en 2016, supuestamente lista para estrenarse es 2017, es gracias a Netflix que finalmente se estrena "La Cuarta Compañía", drama carcelario basado en escabrosos hechos reales de las crudas páginas de la política judicial mexicana. Ambientada hacia finales del sexenio de López Portillo y principios del sexenio de De la Madrid, la película retrata la vida y obra de "La Cuarta Compañía", un grupo de reos que servían como el escuadrón extra-judicial de la administración de la penitenciaría de Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México. La Compañía también cometía atracos de bancos y automóviles bajo las ordenes del temible General "El Negro" Durazo (interpretado, con un parecido de miedo, por Josepho Rodríguez), director de Policía y Tránsito, y gozaba de privilegios inauditos, como la administración de un casino dentro de la penitenciaría y fiestas en la vecina cárcel de mujeres. Apoyados por el director de la penitenciaría, el General Antolín, y dos miembros importantes de la administración carcelaria, el coronel Chaparro (el maravilloso Manuel Ojeda, uno de mis actores favoritos, brillante como siempre) y el licenciado "Florecita" (Darío T. Pie, una revelación), la Cuarta Compañía también estaba componía el equipo de futbol americano de la cárcel, "Los perros", que sirvieron como instrumento de propaganda política como seña de que el uso de los deportes en la penitenciaría era señal de readaptación social.
Al principio, la película se focaliza a través de la perspectiva de Zambrano (Adrián Ladrón), un joven que por circunstancias adversas terminó convirtiéndose en ladrón experto en automóviles. Una vez trasladado a Santa Martha, trata de unirse al equipo de los Perros, pero debe pasar por duras pruebas, torturas monstruosas típicas de las cárceles nacionales y muchos otros conflictos. La perspectiva de Zambrano se diluye y ocurren una serie de elementos narrativos de naturaleza muy elíptica (un mal narrativo que aqueja mucho al cine mexicano desde hace décadas) que causan confusión y que deben de ser interpretados tomando en cuenta mucho contexto histórico. Sin embargo y a pesar de esta falla estructural, la película es un retrato vivo y realista (y no excesivamente, crudo) de uno de los períodos más desagradables y tragicómicos de la historia mexicana moderna. El reino de terror de las corporaciones policiacas encuentra su reflejo en el grupo de criminales de la Compañía. Guerrilleros, pandilleros, asesinos, ladrones y hombres auto-proclamados inocentes de toda culpa son retratados con simpatía, siendo los mejores Palafox (Hernán Mendoza) y Quinto (Gabino Rodríguez), así como Don Burrero (Raymundo Reyes Moreno), un anciano que lleva 48 años en cárcel y que carga con todo el peso de su condena.
De la ola de películas basadas en hechos criminales reales que van de la década, "La Cuarta Compañía" se encuentra entre las mejores. La recreación del espacio carcelario y de la época es efectiva, además de que hay escenas muy bien logradas, como la recreación del legendario escape por helicóptero del prisionero estadounidense David Kaplan. Las escenas de tensión entre los criminales y los inevitables saldos de cuenta, elemento importante para las películas de crimen organizado, son bastante efectivas.
Quizás no es un gran misterio el hecho de que, aún en tiempos de la "alternancia" y el nuevo PRI, "La Cuarta Compañía" no haya sido estrenado en cine como se tenía planeado y como merecía. Sin embargo, salió mejor para todos el tener acceso directo y más general en Netflix, para que todos conozcan las crudas verdades del bajo mundo judicial.

sábado, 1 de septiembre de 2018

ESTRENO: Alfa (Alpha, Albert Hughes, 2018, EUA)




"Alfa" cuenta la historia de Keda, el joven e inexperto hijo de Tau, líder de una tribu en la Europa paleolítica, hace 20,000 años. Durante su primer excursión de casa, Keda es lanzado por un acantilado por un bisón herido y su padre y los miembros de la tribu piensan que ha muerto. Sin embargo, Keda está vivo, pero con un pie roto. Es perseguido por una manada de lobos y hiere a uno de ellos con su puñal. Cuando los lobos se van y él tiene oportunidad de seguir su camino, se compadece del lobo herido y se lo lleva consigo. Con el paso de los días, el lobo herido y el muchacho de pie roto poco a poco comienzan a crear una relación de beneficio mutuo y a forjar lo que terminará siendo la primer relación entre hombre y lobo, predecesora de la relación de hombre y perro.

Alfa es una película de aventura pura, ambientada en una época desaprovechada de la narrativa fílmica. Eso en sí le daría un valor especial. Pero además, tiene una temática fascinante contada con sutileza, madurez y una combinación perfecta de rudeza y sentimiento. Albert Hughes se explaya visualmente con esta cinta, recreando un mundo natural ya perdido, equilibrando la belleza de la tierra con la crueldad impune de la naturaleza y de las relaciones depredador-presa por la que pasan animales y hombres. Este equilibrio se refleja en su representación de las tribus paleolíticas, que aunque diferentes al hombre moderno dado su naturaleza más ruda y agreste, tienen ya las características de unidad familiar, responsabilidad comunitaria, valor y afecto. El sistema religiosa y tribal es obviamente especulativo, pero tiene la verosimilitud necesaria.

La película más que nada refleja la amistad entre Keda y su compañero, Alfa, y esa es la razón principal por la que vale para ver la película. La amistad entre hombre y perro es una con la que muchos nos identificamos y que siempre nos emociona ver en pantalla. Esta película nos ofrece una representación de un evento posible, la historia épica del origen de ese lazo tan fuerte que ha perdurado por miles y miles de años.

"Alfa" es otra mas de esas películas que me gustaría ver con frecuencia en el cine: películas de aventuras de lugares y tiempos desconocidos, pero que cuentan cosas que resuenan con nuestra experiencia. Y verla en el cine lo amerita. Véanla, y ojala pudieran contrabandear a sus amigos canes para que los abracen durante la cinta.

NOTA: Yo la vi en español, porque solamente ese horario estaba disponible en el cine de mi casa, pero en inglés el idioma que usan uno ficticio. Me perdí de ver eso, pero se los menciono para que sepan que el lenguaje de los personajes no es uno moderno, y los diálogos son tan básicos como debieron haber sido las conversaciones de esas personas, así que el idioma aquí es irrelevante, creo yo.

lunes, 7 de mayo de 2018

RECOMENDACIONES DE NETFLIX: "Small Town Crimes" (2018) y "Shot Caller" ("El maestro del crimen", 2017)




Les recomiendo dos películas de crimen que  se encuentran disponibles en Netflix. “Shot Caller” (“El maestro del crimen”) es una película que se estrenó el año pasado y ha adquirido un gran seguimiento a pesar de poca publicidad, mientras que “Small Town Crime” se estrenó en enero de este año.


“Small Town Crime” (Eshom e Ian Nelms, 2018) es la historia de Mike Kendall, un alcohólico policía de una ciudad pequeña que fue despedido tras un trágico incidente. Perdido en un ciclo eterno de alcoholismo, su suerte cambia cuando rescata a una joven a la que encuentra atropellada en la carretera. Kendall entonces cambia su nombre a Jack Winter y ofrece sus servicios como investigador privado al abuelo rico de la joven, eventualmente revelando una conspiración de extorsión y asesinato que termina por amenazar a la familia de Kendall. “Small Town Crime” contiene un humor irónico y la atinada decisión de tratar cada momento y giro de tuerca de manera realista. La actuación protagónica del siempre confiable John Hawkes nos revela un hombre decente aprisionado por su adicción y sus malas decisiones. Un buen reparto que incluye a Octavia Spencer, Anthony Anderson, Clifton Collins Jr. y Robert Forster, la ágil dirección de los hermanos Nelms (los tiroteos son eficientes y realistas) y un buen soundtrack aderezan esta entretenida historia de un detective privado de pueblo chico.

Por otra parte, “Shot Caller” (Ric Roman Waugh) narra la desafortunada historia de Jacob Harlon (Nikolaj Coster-Waldau), un inversionista bancario que es enviado a prisión tras un desafortunado accidente que le cobra la vida a su mejor amigo. Advertido por su abogado de que en la cárcel debe darse a respetar desde el primer momento, la determinación e instinto de supervivencia de Harlon lo obligan a unirse a una temible pandilla afiliada a la Hermandad Aria. La historia está narrada en dos líneas de tiempo: una que cuenta la transformación del blandengue banquero en un pandillero temible, y la otra situada en los días después de su liberación de la cárcel, plenamente transformado en el musculoso, tatuado y despiadado “Money”.  El trabajo de Coster-Waldau es excelente, hábilmente mostrando la transformación de su personaje, quien decide entrar de lleno en el bajo mundo criminal con tal de proteger a su familia, con la que decide cortar relaciones para que puedan seguir adelante. Aunque hay elementos de la película que no son contados de manera completamente clara, y algunos detalles sobre la personalidad de Harlon no son exploradas de manera propiamente profunda, “Shot Caller” es, aun así, una película intensa de la que no se puede despegar y que contiene escenas de violencia brutal que cortan el aliento. “Shot Caller” tiene buenas similitudes con “Breaking Bad” y la excelente “Brawl In Cell Block 99”, y con está conforma una buena dupla de películas sobre el infierno penitenciario en Estados Unidos y las circunstancias burlonamente trágicas que orillan a hombres decentes e inteligentes a convertirse en villanos. Lake Bell, Jon Bernthal , Emory Cohen y otros completan un sólido reparto secundario.


jueves, 15 de marzo de 2018

The Death of Stalin ("La muerte de Stalin", Armand Ianucci, 2017, Reino Unido)





El totalitarismo por naturaleza se presta a la comedia del absurdo. En un sistema autocrático, la realidad se ajusta a la voluntad del dictador y su régimen, por lo que la alteración de la historia, los protocolos represores, la construcción de una sociedad de delatores y la tensión diaria y constante de cometer alguna falta, por pequeña y absurda que parezca, que le cueste la vida o la libertad al "infractor" son elementos que han sido explorados y explotados por escritores y comediantes desde la antigüedad hasta nuestros días. El régimen soviético bajo Stalin es, quizás, el más efectivo y característico de este tipo de sistema autocrático, sembrador de paranoia y manipulador de realidades. Armando Ianucci, el brillante libretista de la comedia política actual, gracias a las series The Thick of It and Veep, y la película In the Loop, recrea las convulsiones políticas que acontecieron tras la muerte del Hombre de Hierro en su brillante película La muerte de Stalin, una de las mejores comedias de la década.

Es 1953 y gracias al siniestro jefe de la policía secreta, Lavrenti Beria (Simon Russell Beale) y a una atmosfera de paranoia constante, Stalin (Adrian McLoughin) domina las vidas y voluntades de toda la Unión Soviética. Los principales miembros de la junta directiva del partido (o Politburó) en ese momento son Beria, el secretario del partido comunista Nikita Khrushchev  (Steve Buscemi), el asistente director del comité Georgy Malenkov (Jeffrey Tambor) y el secretario de relaciones extranjeras Vyacheslav Molotov (Michael Palin). Estos hombres mantienen una relación de servilismo hacia el dictador, quien, por sus pistolas, los reúne en juntas a altas horas de la madrugada en su dacha (casa de campo) y prácticamente les ordena a que se queden a ver una película de vaqueros, aun cuando estén cabeceándose y el mismo Stalin este trabajando en su oficina. Khrushchev , como ritual de todas las noches, le cuenta a su esposa cuales fueron los mejores chistes que divirtieron a Stalin, para saber que decir o que omitir en próximas reuniones.

Stalin sufre una hemorragia cerebral tras leer una nota de la pianista Maria Yudina (Olga Kurylenko), quien lo condena por sus crímenes y traición a Rusia. El Politburó, a través de una acrobacia mental impresionante, dilata en atender medicamente a su líder, esperando su próxima muerte. El hecho de que los mejores doctores de Rusia actualmente se encuentren en los gulags debido a un supuesto complot por parte de la comunidad médica facilita las cosas. Ni tardos ni perezosos, los líderes rusos comienzan sus maquinaciones politicas. Beria cancela la última lista de la purga estalinista y establece nuevas reformas, para furia del auténtico "reformador", Khrushchev , quien ahora debe convencer a sus compañeros del Politburó de apoyarlo a él para destruir la influencia del sádico Beria. Malenkov, por su parte, asume la presidencia del Politburo y se convierte en títere de Beria, ya que es un hombre incompetente, vanidoso, neurótico y torpe en todos los aspectos, más preocupado en conseguir la mejor ropa para los eventos y fotografías oficiales, o en encontrar a una niña que apareció con Stalin durante un evento público hace años para así demostrar "continuidad". Mientras tanto, los hijos de Stalin, la devota y sobria Svetlana (Andrea Riseborough) y el paranoico, tonto y alcohólico Vasily (Rupert Friend), son reconfortados o controlados por los demás hombres. Y todo esto acontece antes de la llegada del mariscal Zhukov (Jason Isaacs), el líder el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, osado y lleno de confianza en sí mismo, y ansioso por pelear con quien sea.

Ianucci comprime una serie de eventos que acontecieron a lo largo de unos meses, haciendo que la acción narrativa suceda en cuestión de días. Esto no es solo una libertad dramática, pero un recurso que formaliza a La muerte de Stalin como una comedia de errores, una farsa hilarante. Los políticos soviéticos traman y maniobran con rapidez y agilidad, pero con mucha torpeza de por medio. Ianucci es un maestro de la sátira política principalmente porque desnuda los protocolos y los maquillajes institucionales para demostrar cómo el mundo de la política es como cualquier otro ambiente de competencia laboral, con seres humanos repletos de vicios y mezquindades, deseosos de alcanzar el poder para salvaguardar intereses, sin importarles el destino de la ciudadanía. Los diálogos de Ianucci son celebres porque son brutales, ásperos, concisos e hilarantes. Sus personajes son artistas de la grosería, pues espetan frases tajantes que son puntualizadas con creativos insultos o usos certeros de las palabras altisonantes. 

El mundo del autoritarismo soviético es un mundo carnavalesco. Bajtín, víctima de Stalin, debió tener muy presente a Stalin y compañía cuando formalizo sus teorías. Ianucci hace una representación perfecta de esta sociedad terrorífica. No minimiza las ejecuciones en masa, ni los arrestos colectivos, ni la alteración de la historia, ni la represión de la libertad individual y colectiva: hay tintes de humor macabro en estos momentos, pero estos son tratados con el debido respeto. Pero la violencia y la opresión son parte del mundo bufonesco que se ha construido en esta sociedad. La muerte de Stalin demuestra un brillante trabajo de transliteración: para empezar, los actores (ingleses y estadounidenses) no adoptan acentos rusos, sino que preservan sus acentos nativos (o, en el caso de Isaacs, adopta la variante regional de Yorkshire para su personaje) y esto contribuye a la misma construcción de sus personajes: el acento neoyorkino en Buscemi apoya su caracterización de Khrushchev  como un astuto manipulador que sabe improvisar ante las circunstancias, y ese mismo acento le da a Tambor su característica personalidad de neurótico intransigente, de un hombre que quiere dominar, pero siempre se encuentra a punto de desmoronarse. La transliteración de la película también acerca más al espectador a los eventos de la película y a la psicología de los personajes: sus diálogos, de carácter británico-americano contemporáneo, no solo son la principal herramienta humorística, sino que posibilitan un mejor entendimiento del momento histórico que muchas películas de época más "serias". La muerte de Stalin es, entonces, reconstrucción de una época, sátira política y parodia del drama histórico moderno.

La película es una joya de la comedia. Existen demasiados ejemplos para mencionar, pero vale la pena señalar ciertos elementos específicos: el elemento Pythonesco de la película es reforzado por la presencia del maravilloso Michael Palin, como el veterano Molotov, quien ha adquirido una cobardía pragmática frente a Stalin, al grado que sigue creyendo que su esposa es una traidora al régimen, a pesar de las aclaraciones de Beria y Khrushchev ; Palin también emite un monologo que es un brillante ejemplo del "doblepensar" que Orwell señaló como marca esencial del totalitarismo en muchas de sus obras, incluyendo 1984. Los artilugios de Buscemi como Khrushchev  incluyen truncos intentos de cambiar de posición con Malenkov mientras velan a Stalin, pretendiendo que es parte de la ceremonia, una buena representación del humor carnavalesco y desacralizado de la película; otros secretarios del Politburó hacen piruetas similares y una buena parte del humor es como las amenazas explícitas de asesinato en ocasiones tratan de taparse como si fuesen sencillos reclamos entre "camaradas".

La muerte de Stalin es la comedia más completa que he visto de 2017, y de muchos años previos. El lado oscuro del mundo representado en la cinta siempre está presente, y el final de la trama es un momento macabro y aterrador que culmina en súplicas tremendas y ejecuciones sumarias. Pero aún ese momento final es una extensión natural de la comedia del estalinismo que Ianucci y sus actores han representado brillantemente. En los tiempos actuales somos testigos diarios de un circo-carnaval con tintes autoritarios que lo mismo ultraja que causa risa o incredulidad. La muerte de Stalin no es entonces solo una comedia negra, sino un espejo hacia al pesado con chistes contados entre balas y desapariciones.





sábado, 17 de febrero de 2018

Pantera Negra (Black Panther, Ryan Coogler, 2018, EUA)







“Pantera Negra” ofrece una excelente variación en la serie de películas de Marvel que la hace destacarse sobre la mayoría de las películas de la franquicia. El país ficticio de Wakanda en el que está ambientada la película es un país africano que nunca fue colonizado por los imperios europeos, y gracias a los ricos depósitos de vibranio que cayeron, literalmente, del cielo, los wakandianos desarrollaron una sociedad científica con tecnología avanzada. Su monarca y protector usa el traje de la pantera negra para luchar y proteger al pueblo wakandiano. El mundo desconoce que Wakanda no es un montañoso país tercermundista, sino el país más desarrollado del mundo. Manteniendo sus creencias y costumbres ancestrales, la película refleja una sociedad que si bien es utópica, representa los anhelos de las comunidades negras del mundo: autonomía, independencia y la preservación de una comunidad e identidad propias.

No es coincidencia que esta película no tenga cameos o apariciones de los superhéroes ya establecidos del universo Marvel. El rey T’Challa, su familia y sus vasallos se valen por si mismos, y los conflictos internos y externos a los que se enfrentan son conflictos que ellos mismos deben conciliar y solucionar. Hay detalles del género de espionaje que le dan una textura de intriga internacional y detalles de ciencia ficción que son maravillosos en el sentido estricto de palabra, pues representan un mundo futurista que causa asombro en el espectador. Pero el corazón de la película, y el factor que le da una profundidad a la cinta, es su calidad de tragedia shakesperiana. Los secretos e intrigas de la corte que se desarrollan en la película son propios de una tragedia clásica, y aunque el humor no falta, esta es la película más dramática y sombría que ha hecho Marvel y no hay momentos que desentonen. Mencionar quienes son los antagonistas de la película sería un spoiler; esta cinta es de esas que, entre menos sepas, mejor se disfruta, pues cada capa que se revela tiene su impacto.

El rico reparto pan-africano/internacional encabezado por Chadwick Boseman y Lupita Nyong'o representa los excelentes ideales de justicia, honor y ética que el género representa, y visto al través de los diferentes lentes de las posturas ideológicas emitidas por los personajes ayuda a crear una de las películas de superhéroes más filosóficas fuera de las cintas de Nolan, “Watchmen” y la trilogía del Capitán América. Los combates físicos que presenciamos tinen su buena dosis de adrenalina, pero las luchas internas que los llevan a actuar son aún más emocionantes.

sábado, 27 de enero de 2018

"A Futile And Stupid Gesture" (David Wain, 2018)

ESTRENO NETFLIX: Netlix anota otra buena película a su distribución con "Un Gesto Fútil y Estúpido", basada en la biografía del mismo nombre, que cuenta la historia de Doug Kenney, uno de las principales fuerzas que cambió la comedia estadounidense moderna. Kenney, oriundo de Ohio, se inició como humorista en la revista cómica de Harvard, "The Harvard Lampoon", junto con su fiel amigo Henry Beard, con quien escribió una de los libros paródicos de "El señor de los anillos", titulado "Bored of the Rings". Con una licenciatura de literatura bajo el brazo decidió que no quería dejar de dedicarse a la comedia, y junto con Beard fundó la revista "The National Lampoon" a principios de los 70s. A pesar de los primeros años turbulentos, la revista se volvió una potencia cultural, gracias a que muchos de los mejores escritores de comedia trabajaron en ella. El estilo humorístico de Lampoon era satírico, iconoclasta, burlón y acérrimo enemigo de las instituciones (sociales, políticas y educativas). Su humor era abierto, ofensivo y muy creativo (sus ventas se incrementaron, por ejemplo, gracias a una portada en donde un bello perro es amenazado con una pistola, mientras en la portada se lee "Compré esta revista o le disparamos a este perro", la cual es homenajeada en el poster). El impacto de "Lampoon" trascendió hacia el teatro y la radio, y los miembros de reparto de estos proyectos conformaron la mayoría de la primera generación de "Saturday Night Live" (entre ellos Chevy Chase, John Belushi, Gilda Radner y Bill Murray). Deahí siguió el cine, el cual conquistaron con los éxitos de "Animal House", "Caddyshack" y la serie de películas de "Vacation".

La película relata toda historia de manera ágil y clara (el director y también actor cómico David Wain tiene una buena habilidad para emitir información narrativa de manera precisa), y dado la naturaleza de la historia, es una película biográfica que es mas cómica que trágica. Este es un balance difícil, pues la vida de Kenney fue marcada por la depresión, la drogadicción, su incapacidad para sostener relaciones sanas, el trabajo excesivo y mucha autodestrucción generalizada, reflejo todo sus tendencias humorísiticas. Kenney es interpretado por Will Forte y como un recurso narrativo en la forma de Martin Mull. El reparto de celebridades que interpretan a otras celebridades es extenso y brillante, destacando en particular a Emmy Rossum como la novia de Kenney, la actriz Kathryn Walker, Domnhall Gleeson como Henry Beard, Jon Daly como Bill Murray y, especialmente, Joel McHale como Chevy Chase (una elección genial dada la relación de ambos durante la turbulenta producción de "Community")

La historia de "The National Lampoon" y su influencia cultural es bastante fascinante, y aún si no se esta familiarizado en México con toda esta generación de cómicos como en Estados Unidos, la película hace un buen trabajo de presentarnos a este mundo y sus personajes, brillantes en humor, pero, en su mayoría, incompetentes en cuanto a relacionarse de manera profundo y no destructiva. Además, la naturaleza meta-ficticia de la narración le añada una capa adicional que se aprecia mucho (en especial la conciencia de que el estilo humorístico de esta generación no tendría el mismo éxito hoy en día; además, hay una muy rápida explicación de todas las cosas que la película cambió por razones de tiempo, efecto dramático o porque les dio la gana que merece ser pausada). Una buena opción para ver en Netflix y una buena manera para mi de inaugurar el cine de 2018.

viernes, 26 de enero de 2018

"Wheelman" (Jeremy Rush, 2017)

"Wheelman", película distribuida por Netflix y estrenada el pasado 20 de octubre, es una película de acción, crimen, suspenso y buenos giros de tuerca. Es una cinta sobre un "getaway driver", el conductor que se encarga de llevar a los asaltantes a los lugares donde comenteran un atraco para después ayudarles en la fuga. Como "Drive" y "Baby Driver", "Wheelman" es sobre un profesional consumado que debe lidiar con las traiciones y el poco profesionalismo de otros criminales. A diferencia de esas películas, sin embargo, nuestro anónimo protagonista (el genial Frank Grillo) es un tipo común y corriente que no es un infalible as del volante, y que además debe lidiar con los problemas tipicos del padre divorciado. 

Situada durante una sola noche y con cerca del 90% de la duración (unos breves 82 minutos) enfocada exclusivamente dentro de un automovil, "Wheelman" es una cinta de acción dura y segura, una película chapada a la antigua que cuenta una historia sencilla y la cuenta bien, con paciencia en desenvolver sus misterios y con esporadicos, pero efectivos, momentos de acción y violencia. Denle una vuelta cuando tengan chance.