martes, 30 de mayo de 2017

Tres películas de 2016 para ver en Netflix (1)


Tres excelentes películas estrenadas en 2016 para ver en Netflix. Las tres películas son de 10.

1. La delgada línea amarilla (2016). Película debut de Celso R. García, La delgada línea amarilla es una maravillosa película mexicana que demuestra que hay muchas historias que contar sobre las personas trabajadoras del país. Es la historia de don Antonio (Demian Alcazar), un ex-jefe de obras de carreteras que durante los últimos 20 años ha fungido como velador de un lote de chatarra. Cuando sus jefes lo reemplazan con un perro, don Antonio una vez más se encuentra en la deriva, hasta que se reencuentra con un ingeniero (Fernando Becerril) con el que había trabajado décadas atrás. El ingeniero lo contrata como capataz para pintar las líneas en más de 200 kilómetros de carretera, junto con un equipo disparatado conformado por el trailero Gabriel(Joaquín Cosío); Atayde, un ex trabajador de circo (Silverio Palacios); Mario, un ex convicto (Gustavo Sánchez Parra); y Pablo, un silencioso muchacho de actitud serena (Américo Hollander). Cada miembro del grupo tiene sus propias metas de vida y personalidades perfectamente delineadas. Los 90 minutos que duran la película se esfuman sin problema, debido a que los parlamentos son chispeantes y tan vivos como las mejores conversaciones de la vida real, así como por la serie de complicaciones e incidentes a los que se tienen que enfrentar los personajes. La relación entre los cinco hombres es sumamente conmovedora y hay momentos de gran poesía humana. Es una película que se puede disfrutar en familia y una de las mejores muestras recientes de como hacer un drama mexicano de gran calidad en cuanto a dirección, guionismo, actuación y humanismo. (95 minutos, recomendado para 12 años en adelante)


2. Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, 2016). El triunfal regreso de Mel Gibson en la silla del director después de diez años, Hasta el último hombre es la historia verdadera de Desmond Doss, un devoto adventista que enlistó como médico de combate durante la Segunda Guerra Mundial, rehusándose a entrenar en el manejo de las armas. Sus creencias no-violentas y su pacifismo devoto le ganaron la enemistad de sus camaradas y superiores, quien veían en el no solo a un cobarde, sino un punto débil al momento de defender a sus camaradas durante las batallas. Pero Doss demostró una valentía sobrehumana al salvarle la vida a más de 70 de sus camaradas (y algunos de sus enemigos) durante una feroz batalla en un acantilado cerca de Okinawa. Moviéndose entre los gentiles parajes de Virginia Occidental y la apocalíptica zona de guerra, la película retrata el poder que la violencia ejerce en el mundo, sea en la familia o entre los gobiernos, y como un solo individuo puede ejercer un cambio positivo a través de sus convicciones. Apoyado por un reparto sólido que incluye a Hugo Weaving, Teresa Palmer, Vince Vaughn, Sam Worthington y Rachel Griffiths, Andrew Garfield demostró ser uno de los mejores actores de su generación con está película y Silence. Y Gibson demuestra una vez más que es uno de los mejores directores activos, con su dominio del ritmo, encuadres y coreografías, y que nadie le supera en lo que se refiera a filmar historias sobre héroes cristianos en situaciones ultra-violentas.(139 minutos, Recomendado para 18 años en adelante)



3. The Witness. Impactante documental sobre uno de los asesinatos más infames de Estados Unidos. El brutal apuñalamiento de Kitty Genovese en Nueva York se volvió un caso conocido y estudiado en las universidades debido a que duró más de media hora en efectuarse (el agresor se detuvo por un momento, pensando que iba a ser delatado, pero volvió al percatarse de la falta de acción de vecinos y policías) y que tuvo lugar en medio de una calle habitada por docenas de personas, volviéndose un símbolo de la apatía citadina en general y neoyorkina en particular. Casi cincuenta años después, Bill Genovese comienza una investigación personal para confirmar (o destruir) la serie de mitos que se forjaron sobre esa noche, así como entablar una búsqueda para saber más sobre su querida hermana mayor, de quien aun desconoce muchas cosas sobre su vida. El documental contiene escenas de revelaciones y testimonios impactantes y una variedad de recursos diferentes (ilustraciones narradas, por ejemplo). Pero al final lo que cuenta es la imagen que aparece de Kitty, una mujer con una vida interesante pero enteramente opacada por sus trágicos últimos momentos, y un retrato sobre la obsesión y el dolor acarreados por Bill. La última media hora contiene momentos estremecedores que sacudieron mis emociones. (89 minutos, Recomendado para 15 años en adelante)






jueves, 4 de mayo de 2017

NETFLIX; "The Childhood of A Leader" ("La niñez de un líder", Brady Corbet, 2016)



Una de las películas más impactantes del año pasado (y una de las que más se ha incrustado en mi mente) se encuentra disponible en Netflix. "La niñez de un líder" ("The Childhood of A Leader") hizo sus rondas en algunos festivales de cine y pasó desapercibida en los cines antes de entrar a la colección de Netflix, donde merece ser descubierta y vista. Categorizada como una película de terror, pertenece más bien a un estilo de película dramática donde la música (trompetas y violines que chillan, rugen como engranes, que parecen anunciar perdición y muerte) y la fotografía (voyeurística, inquietamente nerviosa, a veces al borde del vértigo) son los elementos que le dan la sensación de pavor e inquietud. "Taxi Driver" y "There Will Be Blood" pertenecen a esta tradición, y "La niñez de un líder" es una digna adición a este corpus.

"La niñez de un líder" está dividida en cuatro actos y relata la infancia de un futuro dictador autoritario/fascista que ha de surgir después de la Primera Guerra Mundial. No es Hitler, Mussolini, Franco o Stalin, pero al mismo tiempo es todos ellos. Se trata de Prescott (Tom Sweet) un pequeño de largos cabellos y actitud silenciosa, hijo de un diplomático estadounidense (Liam Cunningham, con acento americano) y la hija de un misionero alemán (Bérénice Bejo, muy diferente a su papel encantador en "El artista"). Los padres sin nombre son una pareja respetable, pero algo anda mal. Él es el Padre Terrible, la figura distante y adusta, que tiene un trato más calido con su amigo periodista, Charles Marker (Robert Pattinson, amable y misterioso) que con su pequeño, a quien trata de la manera tradicional: poco, y esperando respetando en vez de amor. La madre es una mjuer devota que tiene una relación más estrecha con su hijo, pero deseos y planes reprimidios afectan su actitud. Han llegado a un pueblo francés que parece no haber sido afectado por la guerra y viven en una gigantesca casa. El padre es parte del cuerpo diplomático estadounidense que participa de manera activa en la creación de los Tratados de Versalles que han de crear un nuevo orden europeo y, según los deseos redentores de los estadounidenses, un "mundo mejor". Pero esta trama y esta ambientación que evocan elegancia y dignidad son el envoltorio de una herida que amenaza con ser gangrena. Hay algo de malsano en el niño, en los padres y en este siglo.

La película inicia con un tema principal escalofríante que acompaña imagenes de la Primera Guerra: soldados en marcha o atrincherados, bombardeos, mujeres y niños desolados, llorando. La historia de Prescott esta enmarcada dentro de este mundo caótico, donde el cadaver del siglo XIX da luz a un siglo XX cuyos estragos serán mayores. A diferencia de los dictadores que surgirán de este periodo, Prescott es un niño y además, como estadounidense e hijo de un hombre "de bien", está mas alejado de la situación de los europeos. Pero aún así desarrolla habilidades de manipulación temibles, y su inteligencia y sadismo latente se ponen de manifiesto en tres de los cuatro actos de la película, titulos, por ejemplo "El primer berrinche". Sus berrinches no distan mucho de los de un niño travieso común y corriente, pero dentro de su contexto familiar y social, son semillas para un futuro reino de terror. Su manipulación se extiende hacia dos de sus ayas: la ama de llaves que lo adora y alcahuetea (Yolanda Moreau) y de la hermosa joven que funge como su tutora de francés (Stacy Martin, una bella revelación). Estos dos personajes quieren al precioso niño y buscan lo mejor para él, pero terminan siendo fichas en un juego de poder entre el niño y sus padres.

"La niñez de un líder" es una película que esconde más de lo que muestra, pero entre más se piensa sobre sus posibles significados, más desoladora se percibe. Hermosamente fotografiada por Lol Crawley y musicalizada por Scott Walker (sus composiciones son la base que sostiene a toda la película), es increíble pensar que es el debut de Brady Corbet, un actor estadounidense que ha trabajado más en Europa que en su país natal. Parece la película de un veterano, y más que película parece una novela en donde la ambiguedad entre líneas reina de manera suprema. Detallitos insignificantes adquieren matices ambiguos; las acciones y declaraciones de los personajes parecen tener doble sentido o una intención traicionera; el intento por brindar estabilidad mundial se concentra en formar fronteras nacionales que terminarán siendo arbitrarias. El mundo adulto resultara un fracaso y, en un momento cumbre, el antes devoto Prescott salta sobre una silla y grita varias veces "¡Ya no creo en la oración!"

El final es la consecuencia de este mundo y de esa casa. Ciertas imagenes aparecen en una escena de sueño de Prescott, como visiones del futuro. Pero la realidad supera hasta las pesadillas. No conocemos que le sucede a Prescott en los años posteriores a los de las viñetas presentadas en la película, pero su historia, al final de cuentas, puede ser llenada con los datos biográficos de muchos de los tiranos más crueles del siglo XX. Aunque filmada en 2015, ni el mismo Corbet pudo predecir que la película adquiría dimensiones adicionales perturbadoras. Hay nuevos Prescotts en la política internacional en pleno siglo XXI. La película nos advierte: esto comienza en su propia casa y en su propia familia. Y eso, más que cualquier asesino, fantasma o demonio, es causa de terror puro. 10/10.

sábado, 15 de abril de 2017

Lo Que Pedro Infante Significa Para Mí





Crecí en un pueblo en donde las distinciones de época eran prácticamente invisibles. Aunque mi niñez transcurrió durante la década de los 90, la presencia constante y activa de personas de generaciones previas mantuvo su influencia sobre mi percepción de la vida. Aún vivían tres de mis cuatro bisabuelas, mujeres cálidas y de mentes despabiladas que nacieron en el transcurso de las primeras tres décadas del siglo XX. Fueron las últimas hijas del México revolucionario, y testigos del México en transición a la modernidad. Cuando íbamos a visitarlas a sus casas, me fascinaba tomar de su rico café con leche, comer galletas y tocar los muebles viejos de sus casas. Mis padres platicaban con ellas, usualmente las noticias recientes de la familia y de sus comunidades, pero también recordaban cosas que habían pasado hace muchos. Yo escuchaba todas estas conversaciones. Fusionadas dentro de una sola plática, en mi mente no existía diferencia entre nombres y sucesos que me resultaban familiares y los recuerdos de personas, momentos y lugares que nunca habría de conocer.

Fue gracias al cine mexicano que comencé a descubrir la diferencia. Aunque disfrutaba jugar solo en el patio de mi casa, prefería sentarme a ver la televisión, especialmente durante la mayoría de los días asoleados, calurosos y llenos de tierra que caracterizan la existencia de todos aquellos que crecimos en alguno de los desiertos de Sonora. Durante mi temprana infancia, solo tenía acceso a dos canales: Telemax y el Canal de las Estrellas (el Canal 5 eventualmente aparecería en la señal de antena). Con frecuencia, no había nada que ver, pero siempre había algo que capturaba mi atención. Indiscriminadamente veía de todo: programas educativos infantiles, documentales de ciencia filmados y narrados de manera seca, el programa de pintura con el pacífico Bob Ross (me llamó menos la atención su afro que el hecho de que se oía una voz en inglés debajo de la voz en español...pero su habilidad de pintar bellos paisajes en menos de media hora me impresionaron mucho, sobre todo porque me costaba trabajo trazar con crayones sin salirme de las líneas), un grupo selecto de caricaturas, las noticias, "Siempre en Domingo", las telenovelas...y más que nada películas. Telemax ofrecía una selección disparatada y variada de cine de arte europeo, películas estadounidenses de serie B y C, mini-series prestigiosas y alguno que otro éxito crítico y popular. Pero fue en el Canal de las Estrellas, principalmente durante los fines de semana, que me adentré a un mundo raro, que a la vez me resultaba familiar. En este mundo, todo era en blanco, negro y gris. Las personas vestían algo diferente a lo que acostumbraba ver: se usaban trajes con corbata, vestidos largos y entallados, trajes de charro o calzón de manta. Se paseaban más en caballos que en coches. Y los paisajes eran diferentes. A veces, parecía que vivían en un desierto similar al mío, pero en otras ocasiones parecía que tenían mas pasto y arboles. Solo así se podía explicar el hecho de que usaran toda esa ropa tan molesta, pues no debían de sentir el calor que normalmente sentía yo.

No podría nombrarles el título de alguna película en especial que recuerde de esas primeras experiencias, pero si les puedo decir que me llamaban más la atención las películas de rancho. Las películas de ciudad las aprendí a identificar rápidamente, porque eran las que más me aburrían. Casi todas las escenas tomaban lugar en habitaciones muy similares entre sí, con largas conversaciones, y desde chico me percaté de la existencia del ritmo narrativo. Además, las personas de ciudad siempre tenían problemas que se me hacían aburridos: se gustaban, pero por alguna razón u otra no podían juntarse como mamá y papá. En cambio, las películas de rancho me divertían mucho y tenían historias que entendía. Me gustaban los personajes de esas películas porque hacían y decían cosas muy chistosas, o eran muy valientes y buenos. Además, los escenarios se asemejaban a los pueblos que conocía  y me imaginaba que historias como esas podían pasar en esos lugares conocidos por mí...y tal vez habían pasado.

Con la costumbre y la familiarización, comencé a distinguir a los actores que aparecían en varias de las películas. Se volvieron conocidos míos y les tomé la misma estima que sentía por las personas que formaban parte de mi comunidad. En particular, había dos actores que sobresalían más que todos. Una era Sara García, la amorosa pero ruda abuelita que me recordaba en gesto, palabra y entonación a mis bisabuelas y abuelas. Verla en pantalla era divertido, porque era como verla imitar de manera exagerada a esas mujeres queridas. El otro actor era Pedro Infante.




No sé que factores me llevaron a admirarlo a él sobre todos los demás protagonistas de otras películas. No se si era algo en su semblante, siempre sonriente y siempre con las emociones a flor de piel, o en su forma tan clara de decir las cosas, o si era el hecho de que los personajes que interpretaba causaban un gran interés. Lo cierto es que al tiempo descubrí que si Pedro Infante salía en la película tenía que verlo. Cuando veía empezar una película en blanco y negro en la tele y él no aparecía sentía una gran decepción. En cambio, si veía su nombre en los créditos y cambiaba de canal y me topaba con algunas de sus escenas, me quedaba viendo sus películas. Recuerdo fragmentos de escenas: su sobrecogedora crisis emocional cuando se encierra en un cuarto con el cadáver incendiado de su hijo "Torito" en Ustedes los Ricos quedó cincelada para siempre en mi mente. Ese momento cumbre de la cinematografía mexicana cuando recuerda a Torito en flashbacks que se sobre imponen en el presente, mientras ríe recordando las travesuras y payasadas del pequeño, solo para transformar sus carcajadas en un llanto animal y enloquecido es una de las representaciones más desnudas y brutales que he visto del impacto mortal de una tragedia en la vida de un hombre. Ver a un adulto llorar de tal manera, enloquecida y sin atavismos, me impactó. En  mis tiernos añitos aún no terminaba por distinguir entre "actor" y "personaje"; aún veía películas pensando que estaba viendo una realidad, un documental de algún suceso extraordinario que había ocurrido en lugares lejanos al mío. Pero Pedro Infante fue uno de mis primeros instructores en diferenciar realidad y ficción. Y más impresionante fue reconocer que alguien pudiera llegar a "jugar" (porque para mí, y creo que muchos, la actuación esencialmente es un juego) a que es un hombre que sufre de una manera tan brutal.

Recuerdo más vívidamente  cuando, estando en casa, mi mamá y sus hermanos prendieron la tele para ver una película que a todos les llamaba la atención: Los Tres García. García es la familia de mi madre, la cual consta de tres hermanas y tres hermanos. Naturalmente, la diversión de todos al ver la película era asignarle un personaje de entre los tres primos de la película a uno de los hermanos de mi madre. Uno tenía que ser el García rico y refinado, con aires de arrogancia, interpretado por Víctor Manuel Mendoza (ese lo asignaron a mi tío mayor). Otro tenía que ser el primo pobre pero honrado, de carácter mercurial, interpretado por Abel Salazar (por default, ese tenía que ser mi tío más joven, el único lampiño de los tres, como Abel Salazar, pero sin el temperamento peleonero). El primo parrandero, mujeriego, carismático y borracho interpretado por Pedro Infante recayó en el hermano de en medio, quien compartía con él su gran facilidad para los chistes y la simpatía de las personas, además de un fino bigote.

La película es sumamente divertida. Los tres primos parecen tenerse un odio extraordinario que solo es frenado por las amonestaciones de su abuelita (Sara García, claro) y por el sacerdote de su pueblo. Pero sus choques se acrecientan con la llegada de su güerita prima México-americana (Marga López, uno de mis primeros crushes del cine clásico mexicano) por la que los tres compiten. Para acabarla de amolar, tienen como enemigos jurados a los tres hermanos López, matones despiadados. La forma en la que está historia es contada se hace con un agilidad e ingenio cómico visual que a veces parece anticipar los aspectos juguetones de las nuevas olas de cine, todo cortesía de Ismael Rodríguez, hombre importante en la vida de Infante y la mía que merece ser mencionado aparte. Cuando terminamos de ver la película, los comerciales anunciaban una secuela Vuelven los García, en donde la abuelita es herida de un balazo por otro de los López en una escena trágica. Aunque no pierde el toque humorístico de la primera parte, Vuelven los García es más triste, pues la muerte de la abuela envuelve de tristeza a toda la película y lleva a que el personaje de Pedro se pierde en el alcohol y la ira. La escena del entierro, cuando los tres primos cantan "Mi cariñito" al ataúd de su abuela mientras desciende en la fosa, me arranca lágrimas hasta estos días.

Comparto esta anécdota en particular porque, además de ilustrar la estrecha relación que el cine puede tener para retratar y explicar nuestras vidas y sentimientos, ejemplifica una de las razones por las que Pedro Infante pervive no solo en mi memoria, sino en el corazón de varias generaciones que no nacían cuando murió hace 60 años. Su registro actoral a lo largo de 60 películas es impresionante, no solo en cuanto al "tipo" variado de papeles que asumía (carpintero, bandido, soldado patriota, criminal de carrera, oficial de la ley, heredero de una familia de abolengo, obrero urbano, ranchero trabajador, vagabundo, sacerdote, compositor renombrado, alcohólico sin oficio ni beneficio, maestro de historia, etcétera...mestizo, criollo, indígena, mulato,  español...norteño, sureño, defeño, sinaloense, regiomontano, tapatío, jarocho, chilango, y más etcéteras) No había acento regional que no manejara hábilmente, o estrato social y profesional con el que no se moviera con facilidad. Esta habilidad camaleónica de ajustarse naturalmente en todos estos ámbitos es rara en nuestro país debido a lo anquilosado de nuestro paisaje socio-económico, y difícil para muchos actores que solo manejaban, a lo mucho, dos tipos. No así con Pedro. Su maleabilidad iba más allá, asumiendo todos los roles masculinos de nuestra sociedad: padre, hijo, hermano, sobrino,  tío, primo,  padrino, ahijado, cuñado, esposo, novio, amante, pretendiente, amigo, compadre, maestro, estudiante, compañero y líder. Que se diga de los géneros: comedia, melodrama, biografía, histórica...

¿Que alquimia poseía Pedro Infante? Nacido en un pueblo en los alrededores de Mazatlán, el 18 de Noviembre de 1917, tuvo poca instrucción básica y nula instrucción profesional. No estudió actuación en escuela de artes escénicas. Su extraordinaria voz no fue afinada en conservatorios ni academias. De extracción humilde en uno de los estados más agrestes y semi-abandonados del centralismo mexicano, llegó a la capital con su primer esposa, poco a poco accedió a mejores papeles y oportunidades musicales. Su camino no fue fácil. Llegó a la Ciudad de México a finales de los 30, tuvo su primer protagónico en 1943 y finalmente despegó (actoral y musicalmente) a mediados de los 40. Pero vaya despegue. Trabajó con buena parte de los directores más notables de la época (Rodríguez, Emilio Fernández, Rogelio González, Miguel Zacarías, René Cardona, entre otros) y compartió escenas con divas, divos y actores veteranos, inclusive algunos que lo intimidaban al principio (tuvo mucha reticencia en actuar con Sara García o Fernando Soler, porque respetaba mucho su talento y se consideraba poca cosa como compañero). Sin embargo, estos actores terminaron siendo sus maestros y cómplices. El carisma innato de Infante, su capacidad de memorización y la manera natural con la que matizaba sus diálogos y canciones con diferentes emociones lograron hacerlo una estrella. Combinado a esto, en su vida pública mantuvo una imagen de humildad y agradecimiento frente al público y sus colegas, además de impulsar uno de los primeros movimientos de vida sana a través del deporte y el fisiculturismo.




Mucho he hablado de Infante Actor, y poco de Infante Cantante. Poco después de ver las películas de Los Tres García, y Los Tres Huastecos (mi favorita de sus películas, parcialmente por lo fascinante que resulta verlo actuar en partida triple con personajes tan disimiles) me topé con un casete de éxitos al cuál prontamente y sin piedad escuché hasta el cansancio. Tenía mis favoritas que siempre rebobinaba. Desde chico, me había llamado la atención la música de "antes" por el sonido de los instrumentos, la belleza de los arreglos, lo bonito que sonaban las letras y las voces que las cantaban. Cuando escuchaba a Pedro cantar, estas sensaciones se incrementaban debido a un elemento particular de su voz que le ayudo mucho en sus actuaciones: podía interpretar cada palabra con tonalidades variadas. Su registro vocal era muy bueno y su voz tenía una suavidad muy placentera, pero el chiste es escuchar como se ingenia para ir del desprecio más oscuro hasta la tristeza más profunda (y vice versa) en "Fallaste Corazón", o como pinta con picardía y humor contagioso los estrafalarios eventos de "La Tertulia", como demuestra el amor y cariño más desnudos y puros en "Amorcito corazón", "Mi cariñito", "Despacito" o "Cien años". Estira las vocales juguetonamente, dice palabras como "vitrola" con suspiros sensuales y susurra declaraciones de lealtad eterna con una convicción que casi todos hombre carece.

Con todos estos elementos logró conquistar el corazón de tatarabuelas, bisabuelas y abuelas, y logró el respeto y admiración de tatarabuelos, bisabuelos y abuelos. Las mujeres lo querían y los hombres querían ser él. Ese culto a Pedro sobrevivió al mismo hombre. Cuando descubrí las trágicas circunstancias de su muerte (a los 40 años cerrados, cayendo del cielo), sentí mucha tristeza. Pero más me impresionó como alcanzó la inmortalidad de manera instantánea. Su funeral es uno de los más grandes en la historia del país, y fue llorado por millones. Y sin embargo, corrían los rumores de que "Pedro Infante no ha muerto". Como el Rey Arturo y otros héroes legendarios de naciones europeas, México tuvo su propio héroe inmortal, alguien que no había muerto en las circunstancias que se decía y que andaba por ahí (según los rumores y las historietas) vagando por el mundo, apareciéndose esporádicamente en taquerías y teatros, como si esperara el momento justo para regresar y restaurar la paz y el orden a la nación.

La leyenda de Pedro Infante es la razón de su trascendencia. Cuando vivía, no había papel o género musical que no dominara. Por eso, cada espectador tiene películas y canciones de donde escoger como predilectas. Y aunque pertenece a una época diferente a la nuestra con todo y las diferencias sociales, parece que varios aspectos de su persona pertenecen a la nuestra. Sí, personificaba al ideal masculino mexicano tradicional, peleonero, mujeriego y patriarcal, pero al mismo tiempo interpretó a personajes que ponían en tela de juicio algunos de estos valores (véase "La oveja negra" y "No desearas la mujer de tu hijo") y se permitía hasta jugar con guiños cordiales sobre su propia identidad masculina (véanse "A Toda Máquina", "¿Que te ha dado esa mujer?" y "Pablo y Carolina"). Es protector y proveedor, sí, pero también es pícaro y payaso. Los cambios generacionales solo ayudan a enfatizar ciertos elementos. Los jóvenes ven en Pedro un reflejo de sus abuelos y padres, pero también reflejos de ellos mismos como hijos, amantes y trabajadores.

Con Pedro conocí muchas cosas. Tuve mis primeras educaciones sentimentales gracias a sus canciones y a sus películas. Con él comprendí y me enamoré del pasado no tan lejano que le tocó vivir a mis padres y abuelos. Gracias a él, conocí nuevas causas para amar a mi país y más veredas para tratar de conocerlo. Gracias a él, tengo un héroe norteño-sinaloense a quien admirar. Gracias a él, aprendí que para ser hombre es necesario ser valiente, trabajador y derecho, pero sin dejar a un lado la ética, la lealtad, el sentido común, el honor y hasta la actitud infántil y alegre. Pedro, más que muchos, es un referente de vida, trabajo y pasión que siempre tengo presente.


Y si vivimos cien años, cien años pensaremos en él.


domingo, 2 de abril de 2017

"John Wick: Chapter 2" (Chad Stahelski, 2017)





John Wick 2: Un nuevo día para matar (John Wick: Chapter 2) es una película situada en un mundo mítico, donde el sub-mundo criminal se asemeja más a las secretas cofradías que las teorías de conspiración afirman que dominan al mundo. Los criminales y sicarios que pertenecen a este universo tienen sus propias leyes, códigos, terminología, sub-culturas, gobierno, moneda y hasta red tecnológica (un maravilloso cruce de tecnología de posguerra--tubos neumáticos y operadoras telefónicas--y computadoras de los 70s). Este mundo es régido por una mesa presidida por los jefes de los grupos criminales internacionales más antiguos y temidos; un conjunto de hoteles bajo el nombre de "El Continental" sirve como territorio neutral (una Suiza en cada metrópolis) donde además de ofrecer asilo se otorgan servicios de sastería (donde se pueden forrar trajes con material anti-balas) y de "degustación" (donde la venta de armas es tratada con todo el refinamiento y buen gusto de una cataduría de vinos). Es un mundo elegante y sumamente sofisticado, donde todos usan trajes y zapatos de vestir, y los sicarios son una casta similar a los samurai, ronin y caballeros medievales. Es en este mundo donde John Wick (Keanu Reeves) es una leyenda viviente, el asesino más eficaz e imparable de todos. Un hombre que mató a tres hombres con un lápiz ("¡Un puto lápiz!") y al que se le llama "The Boogeyman" ("El hombre de la bolsa" o "el coco").

Wick tenía cinco años retirado de su vieja vida criminal, dispuesto a comenzar una nueva vida. Pero después de la muerte de su esposa a causa del cáncer su nueva vida comenzó a desmoronarse. El estúpido hijo de su antiguo jefe de la mafia rusa mató a su cachorro (el último regalo de su esposa) robó su auto, desencadenando un huracán de muerte y violencia. Al iniciar este segundo capítulo de su historia--cuatro días después del final de la primer película--, Wick se enfrenta a los matones de Avram Tarasov (Peter Stormare), hermano de su viejo jefe, con la intención de recuperar su auto robado. Después de una emocionante confrontación, el pragmático y callademente aterrado Avram hace las paces con Wick. Pero la pesadilla de Wick no termina, pues recibe la visita del jefe de la camorra napolitana Santino D'Antonio (Riccardo Scamarcio). Cuando Wick buscaba retirarse y casarse con su esposa, la condición de su viaje jefe fue la de completar una tarea "imposible". Gracias a D'Antonio, Wick pudo lograr su cometido, a cambio de hacer un pacto de sangre (la ensangrentada huella digital de Wick está dentro de un medallón de oro). D'Antonio quiere que Wick saldé su deuda con un último favor que Wick ruega por no tener que hacer. Pero no hay escapatoria, primero porque D'Antonio destruye la casa de Wick (se siente con el derecho, pues dice que la nueva vida de Wick le pertenece en parte) y segundo porque, como lo explica Winston (Ian McShane), amigo de Wick y gerente de "El Continental", los que se rehusan a cumplir sus deudas corren el riesgo de ser excomunicados de la sociedad criminal...y volverse presa fácil para multitudes de asesinos. Así que Wick debe dejar a su perro pitbull, ir a Roma y volver a lo de antes...pero las cosas solo empeoran.

Con un guión del creador Derek Kolstad y dirigida por Chad Stahelski, un ex-doble de stunt (Stahelski también había sido doble de Reeves) que además de saber coreografiar y filmar acción tiene un dominio del arte filmíco superior a la de muchos directores "especializados" en el género (la primer película la dirigió en conjunto con el también ex doble de stunt David Leitch, quien estrenará a la fascinante "Atomic Blonde" en el verano), la película goza de una fotografía al puro estilo de neo-noir futurista (haciendo dupla con una banda sonora de Rock, tecno y synth-wave de lujo), con un énfasis en colores azules y violetas, y con escenas de acción que se filmaban dentro de una sola toma, sin cámaras temblorosas y con una combinación de artes marciales y tiroteos que rara vez se han visto. Aunado a esto, Keanu Reeves logró dar una de sus mejores actuaciones, evocando tanto una personalidad "cool" como la furia y tristeza en la que está sumido el personaje, sin quitar de encima el hecho de que, a pesar de todo, Wick es una persona cordial y decente que busca la redención, pero cuyo don e instinto por la violencia lo traicionan. Su figura y su mundo son míticos, reflejado por los nombres de sus personajes (Caronte, Ares, Cassian, figuras de la mitología griega, romana y el santoral católico) y por la ausencia total de figuras del orden moderno establecido (las fuerzas de la ley brillan por su ausencia, y se agradece que no aparecen como rivales o enemigos forzados)

Toda buena secuela depende de algunos factores para garantizar su cálida...más que nada, que llevé a los personajes originales hacia nuevas direcciones y que adopte una forma nueva de contar su historia. El éxito artístico de "John Wick 2" radica en esto, pues a pesar de que contiene algunos guiños y frases tomadas directamente de la entrega anterior, la trama y el tono son diferentes. Mientras que la primer película era una historia de venganza con una trama que se desarrollaba al estilo del "efecto domino", con cada escena desembocando natural (y rápidamente) hacia la otra, "John Wick 2" contiene más conversaciones y escenas que dejan respirar a la audiencia, y momentos de reflexión espiritual y filosófica por parte de sus atormentados personajes. Además, hay más giros de tuerca y cambios radicales en la fortuna de nuestro atareado protagonista. El alto nivel de tragedia griega es representada en una escena oscura y conmovedora, cuando Wick confronta a la víctima de las maquinaciones de Santino. Estos múltiples momentos dramáticos son excelentes demostraciones de caracterización y narrativa y anteceden los momentos de acción que llegan, en algunos momentos, a superar algunas de las secuencias mas memorables de su predecesora. Un tiroteo en catacumbas romanas, una graciosa y juguetona persecución pie donde se intercambian disparos con silenciador en medio de una estación de tren y un maravilloso clímax en un museo de arte que culmina en un cuarto de espejos, haciendo un eco brillante con Enter the Dragon y Lady from Shanghai. Todas estas secuencias son filmadas con el mismo cuidado y pulcritud de estilo, permitiéndonos observar cada movimiento por rápido que suceda. Cada tiro y cada golpe tiene un efecto que hasta nosotros podemos sentir.  Otro de los grandes aciertos esta película fue el reparto de actores secundarios de lujo, con actores que regresan de la primer película (McShane, John Leguizamo, Lance Reddick) y acertadas nuevas adiciones: Laurence Fishburne, devorando sus escenas; un sorprendentemente habilidoso Common; el siempre estimable Franco Nero; y Ruby Rose como una sicaria sordomuda que silenciosamente se roba algunas escenas.

"John Wick: Chapter 2" es una excelente película y se vale por si misma, de manera que no podría decirles si es mejor que la primera. Las dos tienen valores propios que, dependiendo de gustos y preferencias, inclinan la balanza de una a otro. Tendrían que pasar algunos años para que yo pudiera decidir por "la mejor", pero por el momento disfrutemos está película operística, imaginativa y emocionante. Espero con ansías ver la tercera parte, pues la escena final promete alcanzar nuevos niveles. 9.5/10.

sábado, 18 de marzo de 2017

ESTRENO: "La Bella y la Bestia" ("Beauty and the Beast", Bill Condon, 2017)



Ayer vi "La Bella y la Bestia" (en español, en 3D, acompañado por dos de mis mejores amigos y docenas de familias animadas). Sabiendo que para muchos está es una película esperada, en especial porque es una adaptación en vivo de una película animada que muchos consideramos como la mejor de los cuentos de hadas adaptados por Disney, esta reseña es algo diferente, porque la voy a hacer en formato de lista y dividida en cinco categorías...

Notas aclaratorias: 1) He visto muchas versiones de esta historia (y haré referencia a algunas durante estos puntos) y trabajé en la obra de Broadway para mi preparatoria, así que "La Bella y la Bestia" es parte importante de algunos de los años más bonitos de mi vida, así que le tengo mucho cariño a la historia, por lo que hablaré a detalle 2) No hay spoilers sobre la película nueva 3) Siéntanse con la libertad de saltarse las partes que gusten

LO PARECIDO

-"La Bella y la Bestia" está muy cercana en historia a la cinta de 1991, pero con algunos elementos adicionales de trama (y algunas cosas eliminadas debido a los requerimientos de filmar en vivo). Hay ocasiones donde se siente como un remake toma por toma, pero tiene suficiente autonomía como para sustentarse por si misma.
-Lo más impresionante desde el punto de vista de la adaptación es el increíble trabajo de vestuario y diseño de producción y escenarios. La aldea, el bosque y el castillo de la bestia son logros impresionantes de traducción a la realidad. El bosque, tan lúgubre y tenebroso, se ve tan real y le hace justicia a mi imaginación infantil; la aldea es tan bien reproducida hasta en los colores y el trazado del pueblo; el castillo de la Bestia es el mejor logro, porque incluye todas las estatuas góticas, adornos de enredaderas, bibliotecas de lujo, pinturas rasgadas y salas de trono de la versión de 91 y tienen una apariencia auténtica del estilo visual de Disney.
-El vestuario de los personajes es intachable. Los trajes de color rojo y oro de los sirvientes, el atuendo escarlata de Gastón (ahora con una genial levita roja estilo Capitán Garfio), los trajes azules de la Bestia que complementan bien su pelaje (y sus ojos) y, mas que nada, el vestido azul con blanco de Bella, el cual fue un deleite ver en pantalla. Lamentablemente, el vestido amarillo le faltó más trabajo en los hombros (ahí nuestra producción de preparatoria le ganó a Hollywood)
-Las canciones de la película original son respetadas con su letra, excepto por un par de cambios y algunas omisiones que se hicieron por los cambios a la historia. El nivel de respeto se extiende en el doblaje, pues dos actores del doblaje del 91 regresan, pero con papeles diferentes (Francisco Colmenero, quien dirigió el doblaje original, aparece como Din-Don, mientras que en la otra versión interpretó al narrador; Moisés Palacios, que interpretó a Din Don en la original ahora dobla al padre de Bella, Maurice)
-La escena de "Nuestro Huésped" es tan psicodélica, colorida y festiva como la versión animada. Eso en sí es un logro notable.
-La escena mas justamente icónica de la película es el baile entre Bella y Bestia. Aquí es reproducida con la misma magia y esos movimientos de cámara dinámicos que hacen que uno sienta que baila junto con los protagonistas. La ternura, romanticismo y belleza de la escena son tan potentes que la sala de cine se quedó completamente callada. La repetición final de la canción en versión coro al final de la película y la presentación del reparto en los créditos cierra con broche de oro la cinta.

CAMBIOS (Que me resultaron efectivos)

-La película ubica la historia de manera más explícita en el siglo XVIII, años previos a la Revolución Francesa. Se hace alusión a la invasión portuguesa durante la Guerra de los Siete Años, los personajes ricos se vistan a la usanza "Maria Antonieta" (pelucas blancas, maquillaje de polvo excesivo, lunares falsos, corsets y pantalones recortados). Más interesante, para mí, resulta el cambio a la manera en que Bella leer libros en su aldea: no existe una biblioteca retacada de libros, sino que va a la iglesia donde el benévolo sacerdote le presta de su colección de 8 o 10 libros. Esta limitación es sorpresivamente realista y justificada por el contexto de la época (en un pueblo donde la mayoría es analfabeta y sin tiempo para dedicarse a leer, una biblioteca como el de la cinta animada no tendría tanta justificación)
-Por lo mismo, vemos un poco mas de la sociedad aldeana y como los prejuicios de la época influyen en la opinión de que Bella es una chica rebelde: la instrucción escolar es exclusiva para los niños. A su vez, el hecho de que Bella y su padre no son originarios del pueblo (que, por cierto, se llama Villenueve, como la autora del cuento original) marca aún más la distancia entre padre/hija con el pueblo.
-El personaje de Bella es explorado de manera mas profunda y se añaden escenas que profundizan su fuerte determinación: hace una "escalera" de sabanas en un intento por fugarse del castillo e inventa una lavadora de barril que le facilita las labores y le da mas tiempo de leer (y enseñar a leer).
-La Bestia no es transformado desde niño...es transformado cuando ya es un adulto arrogante y superficial. No se específica cuantos años transcurren desde el hechizo, pero él y los sirvientes no crecen durante este período.
-Gastón es veterano de la invasión portuguesa y aparentemente llegó al grado de Capitán. Esto explica mejor el respeto y admiración de los pueblerinos que simplemente el hecho de que sea un atlético cazador. Asimismo, es un personaje más carismático y no tan obviamente enfadoso con el de la cinta animada. Sus actos impulsivos y su capacidad de manipulación y chantaje emocional le brindan un nivel adicional de verosimilitud a uno de los villanos más realistas de Disney.
-La película incorpora un elemento importante de la trama del cuento (y otras películas) que había sido eliminada de la versión del 91: Bella le pide a Maurice que le traiga una rosa después de que regrese de su viaje. Es el acto de cortar la rosa lo que mete a problemas a Maurice, más que el hecho de sentarse en el sillón.
-La escena donde la Bella y la Bestia hacen una guerra de nieve tiene un momento que en 3D es genial y que hizo que la sala no parara de reír por varios segundos. Fue un toque divertido.

CAMBIOS (Que no me resultaron satisfactorios)

-Las películas animadas tienen ventajas inherentes: tienen la libertad de mostrar cosas físicas y movimientos que son casi imposibles de realizar en vivo (al menos que la intención sea crear un mundo caricaturesco con personas). Es por esto que la mayoría de las escenas musicales se sienten limitadas y visualmente pobres. Una de mis escenas favoritas es la canción de "Gastón", la cual es sumamente divertida. Pero mucho del humor visual se pierde en la transición. Sucede con "Gastón" y sucede con muchas otras secuencias (como la "pedida" de la mano de Bella por Gastón o el rescate de Chip con la maquina corta leña) que son suprimidas o condensadas. Esto hace que a veces la película se sienta como ver una obra de teatro infantil, limitada por el escenario.
-La escena climática (la cuál yo regresé docenas de veces en mi VHS al grado de gastar la cinta) no es tan buena como la animada y sufre en comparación con la película del 91. Es más brutal y unilateral, y la conclusión (aunque hábilmente planeada y justificada) no es tan buena como en la original.
-Se escribieron canciones originales para la película y se decidió no incluir canciones de la obra de Broadway. Eso fue un error. Primero, porque las canciones originales de esta película no son particularmente memorables. Segundo, porque las canciones de Broadway si lo son y son pertinentes en las escenas en las que aparecen. Creo que se desaprovecho una oportunidad valiosa.
-Los sirvientes aparecen de manera reducida. Lumiere y Din Don, en particular, sufren al perder muchos diálogos, momentos e interacciones. Aunque la película dura dos horas, muy pocos minutos se les dedica a los entrañables personajes del castillo que, para muchos, son lo más memorable (y original) de la versión Disney.
-Se explica que el hechizo no solo convirtió al príncipe y a los sirvientes, sino que hizo que las personas del pueblo (incluyendo los seres queridos de los sirvientes) se olvidaran de su existencia y que el bosque sirviera para bloquear la existencia del castillo y las tierras adyacentes. Este es un intento por explicar porque los aldeanos aparentemente ignoraban la existencia de un castillo gigantesco a unos kilómetros de su pueblo, pero esto trae otros problemas. Al final se revela que entre los aldeanos hay parientes de sirvientes que tenían años sin saber uno del otro, pero estos giros resultan algo forzados e innecesarios. Se sienten como giros de telenovela o como adiciones chuscas al estilo de las obras infantiles que improvisaban cosas nuevas para variar las expectativas del público ya familiarizado con la obra.

CAMBIOS (Que aún no me decido como me siento al respecto)

-Asimismo, el castillo se encuentra en un invierno perpetuo, aun cuando en el pueblo es junio. Esto explica la aparente incongruencia de la cinta original, donde parece que transcurren semanas o meses en el castillo, pero solo un par de días en la aldea. Aunque esta justificación es interesante, el hecho es que se recorta el tiempo de convivencia de la Bella y la Bestia, así que su mutuo afecto sucede de manera más rápida que la original.
-Se le da mas historia a las vidas de Bella y su padre. Se explica porque viven en la aldea y porque sus vidas parecen cargar con sus propias pesadumbres (Maurice vive en duelo constante y se preocupa mucho por el bienestar y felicidad de su hija; Bella quiere conocer sus orígenes y desea conocer el mundo y las posibilidades más allá de su hogar). El cambio es bueno en tanto que le otorga una dimensión afectiva mas profunda a padre e hija, pero aún así las escenas del "origen" de Bella se sintieron algo más lúgubres para un cuento de hadas como este.
-Debido a que la película tiene un tono algo más "realista", Maurice ya no es inventor de aparatos estrafalarios y peligrosos, sino que elabora relojes artesanales muy bellos. Eso también tiene sentido argumental y temático (el tiempo es un motivo muy importante y se representa tanto por el uso de relojes como el de las rosas: los pétalos de la rosa determinan la suerte de la Bestia y los sirvientes; Maurice añora un pasado feliz y es atormentado por un momento que parece reproducirse eternamente, etc.) Se me hizo un cambio efectivo, pero extrañé el elemento de ciencia "steampunk".
-La hechicera (que más bien es una hada) que inicia la trama tiene una importancia que no es clara en la película hasta que se piensa o discute después. Pero muchos de los sucesos de la película se pueden explicar como producto de su intervención. La aparente crueldad de su encantamiento se puede explicar como una intervención semi-divina para encaminar de manera positiva a un príncipe descarriado que tiene mucho potencial bueno. Esta profundización del personaje del hada-hechicera es interesante, pero es tan ambiguo que se debe de buscar o descifrar de manera minuciosa.


LOS ACTORES

-Aunque el hecho de verla doblada obviamente implica que no escuché las interpretaciones de los actores prestigiados que interpretan a los objetos (Ian McKellen, Ewan McGregor, Emma Thompson, Stanely Tucci) ni pude escuchar cantar a los actores que, en su mayoría son neófitos (Emma Watson, por ejemplo), guiándome por las actuaciones físicas puedo decir que:
-Luke Evans es el más fuerte interprete de la película: a diferencia del Gastón del 91, este Gastón es más carismático y simpático, menos obviamente misógino y con un historial heroico que lo termina haciendo peligroso de una manera más sutil y malevola que el del 91. Evans tiene una gran personalidad y el aspecto física imponente perfectos para interpretar al villano más "querido" por la sociedad.
-Dan Stevens, que interpreta a la Bestia, no se que da cortó, porque su interpretación depende mucho de sus gestos y logran transmitir esa sensación de culpa, miedo hecho ira, inseguridad semi-adolescente y bondad oculta que terminan por ganarse al afecto de Bella y, más importante porque si la película no funciona, al público.
-Josh Gad y Kevin Kline como LeFou y Maurice, respectivamente, son buenas selecciones físicas para sus personajes. Como ya mencioné, ambos han cambiado para la adaptación. Gad es perfecto para interpretar el aspecto de admirador fanático, pero las escenas dramáticas le quitan mucho de su energía. Kline (un actor infravalorado que hace años que trabaja esporadicamente) le da una sensación de tragedia y tristeza al personaje, pero se extraña el elemento de científico "loco" y distraído del original.
-Emma Watson da al ancho con Bella: el color y estilo del cabello, el rostro y los ojos. Con Bella comparte dos de sus características de personalidad más importantes: la inteligencia y el carácter fuerte/imponente. Pero hay una tercer característica que le falta a Watson y que es esencial para Bella: su ternura. No quiere decir que la Bella de la película sea fría o que carezca de los sentimientos, pero sin duda la personalidad más formal de Watson evita que pueda transmitir la calidez que Bella necesita. Esto es más notable en las escenas donde interactúa con los sirvientes. Obviamente, Watson trabajó con pelotas de tenis y recito sus dialogos y actuó reacciones con personajes que no estaban presentes con ella. Eso presenta una dificultad específica para su trabajo. Tiene que sonreír y simpatizar con estos objetos, pero no logra con éxito y a veces se nota que lucha para sonreír con toda sinceridad. Creo que su trabajo aquí es dos terceras partes bueno, y una tercera parte regular. Puedo pensar en algunas actrices que emiten esta dulzures Disney-esca, pero sin duda Watson (tanto física como intelectualmente) es la actriz de alta popularidad que mejor encajaba con el personaje.


En resumen: ¿vale la pena ver La Bella y la Bestia? Sí, porque disfrutarán momentos mágicos y divertidos. Si son admiradores de la película original, se maravillarán con algunos elementos y hasta moverán los pies y susurrarán las canciones, como yo lo hice. Pero esta cantidad de fidelidad en tomas y de cambios en la trama terminan por quitarle algo del espíritu mágico a la película. La cinta de 1991 es tan imponente que la película se traza encima o en su contra. Cumple los puntos principales de lo que la gente esperaba, pero eso siente como un trabajo de ingeniería, más que narrativa pura. La película de 1991 se mantendrá como la referencia obligada, mientras que está versión será un complemento interesante, pero no necesariamente esencial. 8.5/10.

jueves, 16 de marzo de 2017

ESTRENO: "Manchester junto al mar" (Kenneth Lonergan, 2016)




 Para todo aquel que, como yo, no solo gusta de ver el cine sino que trata de explicar porque cada película que ve logran una conexión, o no, o funciona como un texto, o no, hay películas que representan auténticos retos, no porque sean díficiles de comprender o por que las razones de su éxito o fracaso sean díficiles de dilucidar, sino porque la opinión de uno se encuentra en la minoría. Y se pueden leer reseñas y analísis bien fundamentadas que aboguen por la calidad de una película, pero donde estos críticos ven algo éxitoso uno ve un fracaso o, peor aún, una mediocridad.

Esto me pasa con relativa frecuencia y es perfectamente natural. Es la naturaleza del arte. En ocasiones, una obra puede tener todos los elementos generales que constituyen a algo como "bueno" (dirección, actuación, guionismo, edición, fotografía, música, etc.) y aún así no pasa de ser competente. Esto me pasó con "Manchester Junto Al Mar", multi-premiada película que es, según la opinión de críticos diversos, incluyendo varios que admiro, una de las mejores películas del año, o la mejor. Y simplemente no veo como puede existir tal consenso. Es una película con ideas a medio cocer, con una dirección que oscila entre lo competente y lo torpe, con actuaciones que en su mayoría son satisfactorias (o pasables), con lapsos en la edición que me dejaron algo desorientado, una fotografía competente y uno de los peores, más desorbitados usos de música clásica que he visto en una película.

Me siento culpable escribiendo estas palabras por lo siguiente: "Manchester junto al mar" es un relato de la vida cotidiana y cada aspecto de la producción está al servicio de contar esta historia que le puede suceder (Dios nos libre) a cualquiera. Es la historia de Lee (Casey Affleck), una cascara de hombre que después de sufrir una horrorosa tragedia se dedica a trabajar de mil usos en un edificio de departamento. Es un hombre muerto en vida, deprimido en perpetuidad, que sufre una culpa horrible, que evade cualquier trato social y cuya única manera de lidiar con la vida es a través del alcohol. Como él, existen miles o cientos de miles de personas. Su querido hermano muere de un infarto, y debe regresar a su ciudad natal (ciudad en la que no puede vivir, porque los recuerdos de la tragedia y de su vida pasada lo azotan constantemente) para servir de tutor para su sobrino adolescente. Acontecen los reencuentros con gente del pasado y el tío y el sobrino tratan de reforzar sus lazos, al tiempo que luchan por decidir que sigue después de la muerte de un ser querido y esencial para sus vidas.

Es el tipo de película que se debe de hacer con frecuencia y que tiene una clara afinidad por lo humano. Lamentablemente, "Manchester junto al mar", al relatar una historia conmovedora de la vida real es destruida por el peso de algunos recursos y se hunde por la debilidad de otros. No conocemos a los personajes. No es que sea necesario que cada uno se aviente un monologo sobre quien es, que quiere y que desea, pero en ningún momento se siente que estamos frente a personas de carne y hueso. Son personajes inescrutables. El hijo huérfano (Lucas Hedges) no muestra duelo por su padre (quien, en reiteradas ocasiones, se nos dice que era muy bueno, aunque hay poco en pantalla que corrobore lo que dicen los personajes) más que una escena horriblemente actuada y confusa. Se preocupa más por acostarse con sus dos novias y no es claro si eso es su manera de llevar el duelo, está en negación o simplemente no le importaba mucho su padre (fuera de lo que dice durante la escena ya mencionada). Uno de los temas principales de la película es como el humor aparece aún en los momentos más trágicos del ser humano, pero esto es manejado de una manera que uno no procesaeste aspecto, a manera que los toques de humor se pierden completamente en la tragedia (por ejemplo: una madre es puesta en una camilla para ambulancia, pero los paramedicos batallan mucho para desatorar la camilla...esto en medio de un incendio horrible). Como ese ejemplo hay muchos, como también hay escenas y tomas que no tienen razón de ser o sentido de existir. Matthew Broderick tiene una escena en la película y aunque se que también ha hecho papeles dramáticos su mera presencia me distrajo. Y aunque no soy de esas personas que se molestan por el uso de música triste en escenas tristes, la mejor escena de la película (la más central y desgarradora) es arruinada por el uso excesivo y gratuito de un adagio que obviamente está ahí para garantizar lágrimas, como si se desconfiase que la actuación de Affleck fuera insuficiente para esto. Aunado a esto, es una escena de flashback, y varias veces regresamos a ver a Affleck recordando este flashback varias veces, mientras voltea a la pared y su abogado lo mira fijamente sin decirle nada.

Lucas Hedges fue nominado a Mejor Actor de Reparto y no entiendo porque. He visto mejores muestras de angustia en películas de terror como en la serie de "Halloween", o cualquier otro slasher. Affleck ganó el Oscar a Mejor Actor y...su actuación es la mas satisfactoria, pero francamente hay poco de la película que lo apoye y aunque su personaje se supone que está emocionalmente muerto después de la tragedia, la verdad no se nota mucha diferencia en su actitud antes de ella. Michelle Williams fue nominada como Mejor Actriz...tampoco se porque. Con todo y que su papel es pequeño, su gran escena fue dolorosa de presenciar, pero porque se me hizo pésima. Fue increíblemente chocante ver su trabajo en esa escena, pues es muy buena en otras películas.

Vi esta película en el cine con 20 personas más. Al final, todo mundo se quedo callado, pero no se si su silencio era similar al mío: me quedé callado, porque termine sin sentir nada. Como la novela de Carmen Laforet del mismo nombre, hay una cierta exquisitez en su lenguaje, pero al final de cuentas uno siente que ha visto y sentido eso: nada.

Mi hermana me mandó un mensaje avisándome que me iba a recoger afuera del cine. Aunque calculé que le faltaban 10 minutos a la película decidí quedarme hasta el final. Ya había llegado muy lejos para renunciar. Se acabó como esperaba. A veces no quisiera tenerle tanto respeto al cine. 6/10.

domingo, 12 de marzo de 2017

ESTRENO: "Logan" (James Mangold, 2017)



"Everyone I know goes away in the end..."

"Logan" es una película impresionante, y una de las mejores películas de superhéroes y comics hasta ahora. Tiene más en común con los westerns de pistoleros crepusculares (específicamente, "Shane" y "Los imperdonables") y con las distopías de ciencia ficción que con las películas de superhéroes del siglo 21. Es un drama íntimo, una película de carretera donde los tres personajes principales parecen no tener nade en común, pero comparten la necesidad de encontrar su redención. Mientras que la mayoría de películas del género enfocan sus conflictos alrededor de luchas gigantescas entre seres superpoderosos, "Logan" fija el eje de sus conflictos hacia el interior.

James Mangold es un director con una filmografía disparatada, pero sus películas más notables ("Walk the Line", "3:10 to Yuma" y la insuperable "Cop Land") tienen en común su afinidad al western y a la temática de la redención. "Logan" es una película que trata el tema de la fe y de la religión de una manera madura y acertada, rivalizando hasta la poca vista película de Scorsese, "Silencio". Es una hazaña impresionante el hecho de que la película sea lo que es. La serie de los "X-Men" siempre ha sido una serie desigual y es legendario su desdén por su propia continuidad. Una razón más por la que "Logan" funciona es que es una película autónoma: no se requiere haber visto una película de los X-Men para comprender lo que sucede. Daría lo mismo que Logan, el profesor Xavier y la misteriosa niña conocida como X-23 fueran mutantes o no. Igual nos importa lo que les suceda a ellos. Gran parte de eso es obra de un guión casi perfecto...pero más que nada son las actuaciones de Hugh Jackman, Patrick Stewart y Dafne Keene las que hacen conmovedora a la película. Keene es una revelación, y su español es mejor que el de casi todos los actores hispanoparlantes que aparecen en la película. Y nunca había visto a Stewart y Jackman tan frágiles y exhaustos. Fue como ver a parientes queridos decaer lentamente frente a mis ojos. No me gusta mencionar Oscares a la menor provocación, ni amenazar a la Academia, pero si a estos actores y a la película no se les dan sus justas nominaciones, más vale que el 2017 sea uno de los mejores años de la historia del cine para justificar su ausencia en las ternas.

La película es genuinamente oscura. No "oscura", en el sentido de que con filtros claroscuros que tiran a lo lodoso ya tienen cierta carga de madurez (la fotografía de "Logan" más bien es crepuscular, favoreciendo los tonos amarillos). Es una película adulta, no solo porque se aproveche la clasificación solo para adultos con el gore y las groserías, sino porque los temas de perdida, muerte y un destino inexorable rara vez son presentados con tanta dureza sin compromiso en el cine de acción moderno. El mundo del año 2029 es sucio y violento. Casi no hay mutantes. Los X-Men son mito y mercancía. Gente inocente es asesinada en momentos sin sentido. La victoria final no es épica y cuesta mucho. Si un defecto tiene, es que es demasiado trágica para disfrutarse del todo.

Junto con "El caballero de la noche", "Logan" es una de las mejores películas filosóficas del género. Demuestra la capacidad del género de desarrollar sus historias en distintas cauces. Puede haber películas excelentes de superhéroes que sean divertidas y coloridas, como un comic vivo (Las primeras dos películas de Spider Man de Sam Raimi, "Ant Man", la primera de "Avengers" y las cintas de "El Capitán América", en particular "El soldado del invierno", son los mejores ejemplos de este aspecto en lo que va del siglo, aunque "El soldado..." tiene un pie en lado oscuro). Yo sentí alguna lágrima en mi ojo, más en la escena donde se cita a "Shane", una película que nunca falla en conmoverme en sus últimos minutos. La última toma de "Logan" tiene más fuerza que una locomotora. 9.5/10.