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martes, 30 de mayo de 2017

Tres películas de 2016 para ver en Netflix (1)


Tres excelentes películas estrenadas en 2016 para ver en Netflix. Las tres películas son de 10.

1. La delgada línea amarilla (2016). Película debut de Celso R. García, La delgada línea amarilla es una maravillosa película mexicana que demuestra que hay muchas historias que contar sobre las personas trabajadoras del país. Es la historia de don Antonio (Demian Alcazar), un ex-jefe de obras de carreteras que durante los últimos 20 años ha fungido como velador de un lote de chatarra. Cuando sus jefes lo reemplazan con un perro, don Antonio una vez más se encuentra en la deriva, hasta que se reencuentra con un ingeniero (Fernando Becerril) con el que había trabajado décadas atrás. El ingeniero lo contrata como capataz para pintar las líneas en más de 200 kilómetros de carretera, junto con un equipo disparatado conformado por el trailero Gabriel(Joaquín Cosío); Atayde, un ex trabajador de circo (Silverio Palacios); Mario, un ex convicto (Gustavo Sánchez Parra); y Pablo, un silencioso muchacho de actitud serena (Américo Hollander). Cada miembro del grupo tiene sus propias metas de vida y personalidades perfectamente delineadas. Los 90 minutos que duran la película se esfuman sin problema, debido a que los parlamentos son chispeantes y tan vivos como las mejores conversaciones de la vida real, así como por la serie de complicaciones e incidentes a los que se tienen que enfrentar los personajes. La relación entre los cinco hombres es sumamente conmovedora y hay momentos de gran poesía humana. Es una película que se puede disfrutar en familia y una de las mejores muestras recientes de como hacer un drama mexicano de gran calidad en cuanto a dirección, guionismo, actuación y humanismo. (95 minutos, recomendado para 12 años en adelante)


2. Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, 2016). El triunfal regreso de Mel Gibson en la silla del director después de diez años, Hasta el último hombre es la historia verdadera de Desmond Doss, un devoto adventista que enlistó como médico de combate durante la Segunda Guerra Mundial, rehusándose a entrenar en el manejo de las armas. Sus creencias no-violentas y su pacifismo devoto le ganaron la enemistad de sus camaradas y superiores, quien veían en el no solo a un cobarde, sino un punto débil al momento de defender a sus camaradas durante las batallas. Pero Doss demostró una valentía sobrehumana al salvarle la vida a más de 70 de sus camaradas (y algunos de sus enemigos) durante una feroz batalla en un acantilado cerca de Okinawa. Moviéndose entre los gentiles parajes de Virginia Occidental y la apocalíptica zona de guerra, la película retrata el poder que la violencia ejerce en el mundo, sea en la familia o entre los gobiernos, y como un solo individuo puede ejercer un cambio positivo a través de sus convicciones. Apoyado por un reparto sólido que incluye a Hugo Weaving, Teresa Palmer, Vince Vaughn, Sam Worthington y Rachel Griffiths, Andrew Garfield demostró ser uno de los mejores actores de su generación con está película y Silence. Y Gibson demuestra una vez más que es uno de los mejores directores activos, con su dominio del ritmo, encuadres y coreografías, y que nadie le supera en lo que se refiera a filmar historias sobre héroes cristianos en situaciones ultra-violentas.(139 minutos, Recomendado para 18 años en adelante)



3. The Witness. Impactante documental sobre uno de los asesinatos más infames de Estados Unidos. El brutal apuñalamiento de Kitty Genovese en Nueva York se volvió un caso conocido y estudiado en las universidades debido a que duró más de media hora en efectuarse (el agresor se detuvo por un momento, pensando que iba a ser delatado, pero volvió al percatarse de la falta de acción de vecinos y policías) y que tuvo lugar en medio de una calle habitada por docenas de personas, volviéndose un símbolo de la apatía citadina en general y neoyorkina en particular. Casi cincuenta años después, Bill Genovese comienza una investigación personal para confirmar (o destruir) la serie de mitos que se forjaron sobre esa noche, así como entablar una búsqueda para saber más sobre su querida hermana mayor, de quien aun desconoce muchas cosas sobre su vida. El documental contiene escenas de revelaciones y testimonios impactantes y una variedad de recursos diferentes (ilustraciones narradas, por ejemplo). Pero al final lo que cuenta es la imagen que aparece de Kitty, una mujer con una vida interesante pero enteramente opacada por sus trágicos últimos momentos, y un retrato sobre la obsesión y el dolor acarreados por Bill. La última media hora contiene momentos estremecedores que sacudieron mis emociones. (89 minutos, Recomendado para 15 años en adelante)






jueves, 4 de mayo de 2017

NETFLIX; "The Childhood of A Leader" ("La niñez de un líder", Brady Corbet, 2016)



Una de las películas más impactantes del año pasado (y una de las que más se ha incrustado en mi mente) se encuentra disponible en Netflix. "La niñez de un líder" ("The Childhood of A Leader") hizo sus rondas en algunos festivales de cine y pasó desapercibida en los cines antes de entrar a la colección de Netflix, donde merece ser descubierta y vista. Categorizada como una película de terror, pertenece más bien a un estilo de película dramática donde la música (trompetas y violines que chillan, rugen como engranes, que parecen anunciar perdición y muerte) y la fotografía (voyeurística, inquietamente nerviosa, a veces al borde del vértigo) son los elementos que le dan la sensación de pavor e inquietud. "Taxi Driver" y "There Will Be Blood" pertenecen a esta tradición, y "La niñez de un líder" es una digna adición a este corpus.

"La niñez de un líder" está dividida en cuatro actos y relata la infancia de un futuro dictador autoritario/fascista que ha de surgir después de la Primera Guerra Mundial. No es Hitler, Mussolini, Franco o Stalin, pero al mismo tiempo es todos ellos. Se trata de Prescott (Tom Sweet) un pequeño de largos cabellos y actitud silenciosa, hijo de un diplomático estadounidense (Liam Cunningham, con acento americano) y la hija de un misionero alemán (Bérénice Bejo, muy diferente a su papel encantador en "El artista"). Los padres sin nombre son una pareja respetable, pero algo anda mal. Él es el Padre Terrible, la figura distante y adusta, que tiene un trato más calido con su amigo periodista, Charles Marker (Robert Pattinson, amable y misterioso) que con su pequeño, a quien trata de la manera tradicional: poco, y esperando respetando en vez de amor. La madre es una mjuer devota que tiene una relación más estrecha con su hijo, pero deseos y planes reprimidios afectan su actitud. Han llegado a un pueblo francés que parece no haber sido afectado por la guerra y viven en una gigantesca casa. El padre es parte del cuerpo diplomático estadounidense que participa de manera activa en la creación de los Tratados de Versalles que han de crear un nuevo orden europeo y, según los deseos redentores de los estadounidenses, un "mundo mejor". Pero esta trama y esta ambientación que evocan elegancia y dignidad son el envoltorio de una herida que amenaza con ser gangrena. Hay algo de malsano en el niño, en los padres y en este siglo.

La película inicia con un tema principal escalofríante que acompaña imagenes de la Primera Guerra: soldados en marcha o atrincherados, bombardeos, mujeres y niños desolados, llorando. La historia de Prescott esta enmarcada dentro de este mundo caótico, donde el cadaver del siglo XIX da luz a un siglo XX cuyos estragos serán mayores. A diferencia de los dictadores que surgirán de este periodo, Prescott es un niño y además, como estadounidense e hijo de un hombre "de bien", está mas alejado de la situación de los europeos. Pero aún así desarrolla habilidades de manipulación temibles, y su inteligencia y sadismo latente se ponen de manifiesto en tres de los cuatro actos de la película, titulos, por ejemplo "El primer berrinche". Sus berrinches no distan mucho de los de un niño travieso común y corriente, pero dentro de su contexto familiar y social, son semillas para un futuro reino de terror. Su manipulación se extiende hacia dos de sus ayas: la ama de llaves que lo adora y alcahuetea (Yolanda Moreau) y de la hermosa joven que funge como su tutora de francés (Stacy Martin, una bella revelación). Estos dos personajes quieren al precioso niño y buscan lo mejor para él, pero terminan siendo fichas en un juego de poder entre el niño y sus padres.

"La niñez de un líder" es una película que esconde más de lo que muestra, pero entre más se piensa sobre sus posibles significados, más desoladora se percibe. Hermosamente fotografiada por Lol Crawley y musicalizada por Scott Walker (sus composiciones son la base que sostiene a toda la película), es increíble pensar que es el debut de Brady Corbet, un actor estadounidense que ha trabajado más en Europa que en su país natal. Parece la película de un veterano, y más que película parece una novela en donde la ambiguedad entre líneas reina de manera suprema. Detallitos insignificantes adquieren matices ambiguos; las acciones y declaraciones de los personajes parecen tener doble sentido o una intención traicionera; el intento por brindar estabilidad mundial se concentra en formar fronteras nacionales que terminarán siendo arbitrarias. El mundo adulto resultara un fracaso y, en un momento cumbre, el antes devoto Prescott salta sobre una silla y grita varias veces "¡Ya no creo en la oración!"

El final es la consecuencia de este mundo y de esa casa. Ciertas imagenes aparecen en una escena de sueño de Prescott, como visiones del futuro. Pero la realidad supera hasta las pesadillas. No conocemos que le sucede a Prescott en los años posteriores a los de las viñetas presentadas en la película, pero su historia, al final de cuentas, puede ser llenada con los datos biográficos de muchos de los tiranos más crueles del siglo XX. Aunque filmada en 2015, ni el mismo Corbet pudo predecir que la película adquiría dimensiones adicionales perturbadoras. Hay nuevos Prescotts en la política internacional en pleno siglo XXI. La película nos advierte: esto comienza en su propia casa y en su propia familia. Y eso, más que cualquier asesino, fantasma o demonio, es causa de terror puro. 10/10.

jueves, 16 de marzo de 2017

ESTRENO: "Manchester junto al mar" (Kenneth Lonergan, 2016)




 Para todo aquel que, como yo, no solo gusta de ver el cine sino que trata de explicar porque cada película que ve logran una conexión, o no, o funciona como un texto, o no, hay películas que representan auténticos retos, no porque sean díficiles de comprender o por que las razones de su éxito o fracaso sean díficiles de dilucidar, sino porque la opinión de uno se encuentra en la minoría. Y se pueden leer reseñas y analísis bien fundamentadas que aboguen por la calidad de una película, pero donde estos críticos ven algo éxitoso uno ve un fracaso o, peor aún, una mediocridad.

Esto me pasa con relativa frecuencia y es perfectamente natural. Es la naturaleza del arte. En ocasiones, una obra puede tener todos los elementos generales que constituyen a algo como "bueno" (dirección, actuación, guionismo, edición, fotografía, música, etc.) y aún así no pasa de ser competente. Esto me pasó con "Manchester Junto Al Mar", multi-premiada película que es, según la opinión de críticos diversos, incluyendo varios que admiro, una de las mejores películas del año, o la mejor. Y simplemente no veo como puede existir tal consenso. Es una película con ideas a medio cocer, con una dirección que oscila entre lo competente y lo torpe, con actuaciones que en su mayoría son satisfactorias (o pasables), con lapsos en la edición que me dejaron algo desorientado, una fotografía competente y uno de los peores, más desorbitados usos de música clásica que he visto en una película.

Me siento culpable escribiendo estas palabras por lo siguiente: "Manchester junto al mar" es un relato de la vida cotidiana y cada aspecto de la producción está al servicio de contar esta historia que le puede suceder (Dios nos libre) a cualquiera. Es la historia de Lee (Casey Affleck), una cascara de hombre que después de sufrir una horrorosa tragedia se dedica a trabajar de mil usos en un edificio de departamento. Es un hombre muerto en vida, deprimido en perpetuidad, que sufre una culpa horrible, que evade cualquier trato social y cuya única manera de lidiar con la vida es a través del alcohol. Como él, existen miles o cientos de miles de personas. Su querido hermano muere de un infarto, y debe regresar a su ciudad natal (ciudad en la que no puede vivir, porque los recuerdos de la tragedia y de su vida pasada lo azotan constantemente) para servir de tutor para su sobrino adolescente. Acontecen los reencuentros con gente del pasado y el tío y el sobrino tratan de reforzar sus lazos, al tiempo que luchan por decidir que sigue después de la muerte de un ser querido y esencial para sus vidas.

Es el tipo de película que se debe de hacer con frecuencia y que tiene una clara afinidad por lo humano. Lamentablemente, "Manchester junto al mar", al relatar una historia conmovedora de la vida real es destruida por el peso de algunos recursos y se hunde por la debilidad de otros. No conocemos a los personajes. No es que sea necesario que cada uno se aviente un monologo sobre quien es, que quiere y que desea, pero en ningún momento se siente que estamos frente a personas de carne y hueso. Son personajes inescrutables. El hijo huérfano (Lucas Hedges) no muestra duelo por su padre (quien, en reiteradas ocasiones, se nos dice que era muy bueno, aunque hay poco en pantalla que corrobore lo que dicen los personajes) más que una escena horriblemente actuada y confusa. Se preocupa más por acostarse con sus dos novias y no es claro si eso es su manera de llevar el duelo, está en negación o simplemente no le importaba mucho su padre (fuera de lo que dice durante la escena ya mencionada). Uno de los temas principales de la película es como el humor aparece aún en los momentos más trágicos del ser humano, pero esto es manejado de una manera que uno no procesaeste aspecto, a manera que los toques de humor se pierden completamente en la tragedia (por ejemplo: una madre es puesta en una camilla para ambulancia, pero los paramedicos batallan mucho para desatorar la camilla...esto en medio de un incendio horrible). Como ese ejemplo hay muchos, como también hay escenas y tomas que no tienen razón de ser o sentido de existir. Matthew Broderick tiene una escena en la película y aunque se que también ha hecho papeles dramáticos su mera presencia me distrajo. Y aunque no soy de esas personas que se molestan por el uso de música triste en escenas tristes, la mejor escena de la película (la más central y desgarradora) es arruinada por el uso excesivo y gratuito de un adagio que obviamente está ahí para garantizar lágrimas, como si se desconfiase que la actuación de Affleck fuera insuficiente para esto. Aunado a esto, es una escena de flashback, y varias veces regresamos a ver a Affleck recordando este flashback varias veces, mientras voltea a la pared y su abogado lo mira fijamente sin decirle nada.

Lucas Hedges fue nominado a Mejor Actor de Reparto y no entiendo porque. He visto mejores muestras de angustia en películas de terror como en la serie de "Halloween", o cualquier otro slasher. Affleck ganó el Oscar a Mejor Actor y...su actuación es la mas satisfactoria, pero francamente hay poco de la película que lo apoye y aunque su personaje se supone que está emocionalmente muerto después de la tragedia, la verdad no se nota mucha diferencia en su actitud antes de ella. Michelle Williams fue nominada como Mejor Actriz...tampoco se porque. Con todo y que su papel es pequeño, su gran escena fue dolorosa de presenciar, pero porque se me hizo pésima. Fue increíblemente chocante ver su trabajo en esa escena, pues es muy buena en otras películas.

Vi esta película en el cine con 20 personas más. Al final, todo mundo se quedo callado, pero no se si su silencio era similar al mío: me quedé callado, porque termine sin sentir nada. Como la novela de Carmen Laforet del mismo nombre, hay una cierta exquisitez en su lenguaje, pero al final de cuentas uno siente que ha visto y sentido eso: nada.

Mi hermana me mandó un mensaje avisándome que me iba a recoger afuera del cine. Aunque calculé que le faltaban 10 minutos a la película decidí quedarme hasta el final. Ya había llegado muy lejos para renunciar. Se acabó como esperaba. A veces no quisiera tenerle tanto respeto al cine. 6/10.

jueves, 2 de marzo de 2017

ESTRENO: "Silencio" ("Silence", Martin Scorsese, 2016)



Es curioso como hay películas que no encuentran el entendimiento o la audiencia en el momento de su estreno. Consideren el caso de “Silencio”, la nueva película de Martin Scorsese. Desde 1989, el maestro italo-americano tenía el sueño de adaptar la novela del escritor japonés católico Shusaku Endo, publicada en 1966 (una primera adaptación se filmó en Japón en 1971). Fue en el 2007 cuando escuché por vez primera del proyecto y me emocionaba el concepto y el reparto anunciado: dos jóvenes sacerdotes jesuitas portugueses—Sebastiao Rodriguez y Francisco Garrpe—viajan a Japón a principios del siglo XVII para averiguar que sucedió con su maestro, el prestigiado sacerdote misionero Cristováo Ferreira, quien desapareció misteriosamente después de la sangrienta represión de su misión. Aunque por casi cien años misioneros católicos evangelizaron en Japón en relativa tranquilidad (la misión evangelizadora fue iniciada por san Francisco Xavier, y se obtuvieron conversos entre la casta nobiliaria cuando Japón todavía era un estado feudal unificado) el gobierno de la era Meji vio a los misioneros y al cristianismo como una posible amenaza. En parte porque creían que la mayoría de las doctrinas cristianas poco tenían que ver con Japón y los japoneses, pero principalmente porque consideraban a los misioneros como agentes de los poderes imperiales (Portugal, España, Holanda e Inglaterra) que buscaban entrar a Japón. Como resultado, miles de japoneses cristianos fueron ejecutados (principalmente incendiados, crucificados y ahogados). Es en este contexto en el que los padres Rodriguez y Garrpe llegan a su peligrosa misión. Cuando la película fue anunciada en 2007, Daniel Day-Lewis iba a interpretar al padre Ferreira, mientras que Gael García y Benicio del Toro interpretarían a Rodríguez y Garrpe. Pero le tomó casi diez años a Scorsese conseguir financiamiento, filmando varias películas notables y taquilleras durante ese período (“La isla siniestra” y “El lobo de Wall Street”), pero sin que nadie se propusiera a financiar la película, hasta que algunos productores (como el sonorense Gastón Pavlovich) decidieron apoyarlo. El reparto original se había ocupado en otros menesteres y ahora era conformado por Liam Neeson, Andrew Garfield y Adam Driver.

Sin embargo, una vez que Paramount entró en escena, las cosas no terminaron bien. Su marketing de la película fue un desastre. Se fijó una fecha de estreno el 25 de diciembre para que fuera considerada para la temporada de premios. No se presentó poster ni tráiler hasta noviembre, porque Scorsese apenas estaba terminando de editar la película, con su editora colaboradora de toda la vida, Thelma Schoonmaker. La película fracaso en taquilla y nadie se acordó de ella en la temporada de premios.

¿Por qué me detengo tanto en los mundanos aspectos de marketing, premios y taquilla? Porque quiero señalar que el negocio del cine (porque eso es, antes que nada: un negocio) rige la suerte de muchas películas y esto es triste, porque “Silencio” es una de las mejores películas del año, y una de las mejores de Scorsese, a quien consideró el mejor director activo, y el más logrado de su legendaria generación. El dominio que tiene Scorsese del lenguaje cinematográfico duramente tiene par, pero cuando utiliza sus habilidades para contar una historia que trata temas complejos sobre la fe, la divinidad, moralidad, la naturaleza del pecado—lo cual ha hecho de manera explícita con dos películas previas, la ultra-polémica “La última tentación de Cristo” y la película biográfica sobre el Dalai Lama, “Kundun”—estamos presenciando a un artista que no siente desdén por su espectador. Con sus míticas películas de mafiosos y anti-sociales (“Buenos muchachos”, “Taxi Driver”, “Toro salvaje”, “Casino”), Scorsese siempre ha adaptado la postura de que el presenta una historia y las posturas de sus personajes sin intentar juzgarlos de una forma u otra, y espera que los espectadores no reaccionen de manera visceralmente, sino que cuestionen sus propias percepciones y reacciones frente a lo que se presenta en pantalla.

En el caso de “Silencio”, tenemos el conflicto que siente el padre Rodrigues (Garfield) al presentir el silencio de Dios. Silencio porque no escucha su voz cuando reza, pero también porque no sabe si Dios está presente cuando sus fervientes ovejas (japoneses campesinos, creyentes que buscan la posibilidad de un paraíso más allá de su vasallaje feudal y las concepciones budistas de karma y rencarnación) son martirizadas de manera brutal. Rodrigues es un hombre noble, poseedor de una sensibilidad (contrastada por la testarudez y rigidez clerical de su compañero Garrpe, interpretado por Driver) que es virtud y vicio a la vez. Cuando los cristianos (kirishitan) japoneses le preguntan que deben hacer cuando se les orden pisar un icono religioso como señal de renunciación de la fe (apostasía), Rodrigues les dice que lo hagan. Pero este tipo de gestos resultan inútiles: cuando Rodrigues finalmente se enfrenta al gran inquisidor Inoue (Issey Ogata) y sus fuerzas—representadas por un astuto interprete (Tadanobu Asano) —se percata de que el Estado tiene menos interés en castigar a los campesinos, y un interés más grande aún en “romperlo” moral y espiritualmente, hacerlo renunciar de su fe para convertirse en un colaborador del gobierno. Su lucha es reflejada por los lapsos y traiciones de Kichijiro (Yozuke Kubokuza)

Las travesías de Garrpe y Rodrigues, y la brutal guerra espiritual que el segundo fragua (provocado por los imperiales, pero muchas veces también provocado por sus propias flaquezas humanas, como su arrogancia y su deseo de igualarse, no emular, a Cristo) son el corazón de la película. Los hermosos paisajes (filmados en Taiwán, pero efectivamente emulando la costa japonesa y la ciudad de Nagasaki, antiguo centro del abortado cristianismo japonés), el gran trabajo de fotografía, diseño de producción, vestuarios y la excelente selección del reparto (los actores japoneses son excelentes, y también se cuenta con la presencia de Ciarán Hinds como el padre provincial) todos son encomiables, pero sin lugar a dudas son Garfield y Kobuzoka en los que recae el peso emocional de la historia. Garfield merecía una nominación por está película como la merecía por “Hacksaw Ridge”. Es un trabajo sobrecogedor, que pareciese emanar de un actor que le dobla en la edad. Sus pruebas de fe son duras de contemplar. Y Kobuzoka es calladamente desgarrador, el único sobreviviente de una horrorosa tragedia familiar que lo ha marcado, y que ha degradado aún más un temperamento que el mismo describe como débil (como nota curiosa: Neeson aparece de manera prominente en los materiales publicitarios, pero su aparición en la película es pequeña. Pero sus minutos contienen su mejor actuación en años. Es una de las representaciones más realistas que he visto de un hombre previamente fuerte que ahora es solo un guiñapo humano, muerto en vida).

“Silencio” dura 2 horas y cuarenta minutos, usa una buena dosis de tomas largas y no contiene música durante la mayor parte de su película (Scorsese emplea los sonidos de la naturaleza, en parte porque para sintonizar con los temas, y título, de la película, y además como una muestra de que el primer director en emplear extensivamente música de Rock en sus bandas sonoras es capaz de ser un asceta auditivo). Pero al terminar la película me quedé durante gran parte de los créditos, sacudido por lo que había presenciado. La película en verdad plantea una serie de cuestionamientos que no ofrecen respuestas en blanco y negro: el Estado japonés tiene razones válidas para estar recelosos de la influencia extranjera; los cristianos tienen razones por las que consideran que su fe es la Verdad y debe ser difundida; los misioneros tienen sus razones para actuar como lo hacen; la audiencia también puede temer y despreciar a un Estado que reprime y asesina a cristianos, como puede ser tan receloso de los misioneros cristianos, sus intenciones y deseo de conseguir la Gloria con el martirio…yo mismo tuve sentimientos mixtos en cada situación. Pero ese tipo de dilemas hacen que la película sea aún más ejemplar. Los jesuitas manejan el concepto de discernimiento (como se debe de actuar frente a situaciones que no tienen respuestas sencillas). Cuando una obra artística nos muestra una travesía sobre el discernimiento y espera que la audiencia también ejerza ese discernimiento, aunque sea de manera pasiva. Por eso, cuando se esfume el ruido de los premios, los números de taquilla y las culpabilidades hacia la mala mercadotecnia, “Silencio” mantendrá su fuerza para todo aquel que la busque. 10/10.

miércoles, 22 de febrero de 2017

ESTRENO: "La La Land" (Damien Chazzelle, 2016)



"Los musicales están casi extintos y el jazz es un género muerto". En forma parafraseada eso fue lo que ejecutivos le dijeron a Damien Chazelle cuando les mostraba un libreto que había escrito, un proyecto que lo apasionaba. No encontró ninguna compañía interesada en financiar una idea con tanta carga "muerta", especialmente viniendo de un realizador novato. Para no quedarse con las ganas, Chazelle debutó con un musical de bajo presupuesto y en blanco y negro llamado Guy and Madeline on a Park Bench. Un par de años después, su película Whiplash arrasó con todos los premios entre 2014 y 2015. El éxito de Whiplash aseguró dos cosas para Chazelle: que su siguiente película recibiría luz verde inmediata y que el público estaba dispuesto a escuchar a personas tocar, discutir y vivir el jazz.


¿Que cuenta la historia que tanto sueño le quitó a Chazelle en sus años neófitos? Es una historia familiar tanto para espectadores como para los que han vivido la experiencia en carne propia: dos jóvenes,  él y ella, que viven en Los Ángeles (conocida afectuosa y peyorativamente como La La Land...alusión a que es una ciudad de "mentira"--es decir ilusiones, mercadotecnia y fantasía--y también a que las personas que emigran ahí son personas que viven en las nubes y sueñan imposibles...y de paso, una referencia a la naturaleza musical de la película) porque buscan lograr sus sueños artísticos. Ella es Mia, proveniente de Boulder City, Nevada, quiere ser actriz desde que era pequeña; él es Sebastian, un pianista talentoso que vive por el jazz y cuyo mayor deseo es comprar el club donde solía trabajar y hacer que el jazz se mantenga vivo en ese espacio. Ambos se conocen, al principio no se caen bien pero el tiempo, la química y el conocerse más los lleva a enamorarse profundamente y apoyarse mutuamente con sus sueños. La añoranza del éxito y la felicidad es lo que provoca las escenas de canto y baile: los angelinos bailan tap sobre los techos de sus carros durante un embotellamiento, las tradicionales fiestas en Beverly Hills culminan en saltos sincronizados en albercas y los diversos parajes de Los Ángeles son el escenario principal donde los amores se manifiestan con bailes a la usanza de Gingers y Astaire.


Pero los detalles son más importantes que el todo. La música de la película está influenciada más por el jazz, el swing y ritmos latinos que por las orquestas y los teatrales a los acostumbrados. La La Land es un musical plenamente original, pues además de no estar basado en una producción, tampoco toma como fuente alguna obra literaria (como "Los miserables" o "El fantasma de la ópera") que le otorgue una dimensión épica. Esta es una historia de amor moderno en un contexto urbano y con personas que buscan el éxito con el uso de sus habilidades. Ahí la elección de Ryan Gosling y Emma Stone como protagonistas, neófitos en el canto y en el baile, evocando a películas musicales previas donde los cantantes y bailarines son amateurs (véase: Los paraguas de Cherburgo y Todo mundo dice te quiero) y por lo tanto sus canciones son más efectivas como manifestaciones de sus emociones y pasiones. Stone tiene una voz tradicionalmente bella que afina las sensibilidades naturales de su personaje, mientras que el registro inferior de Gosling le añade una sensibilidad introspectiva que su personaje carece en su faceta hablada, puesto que tiende a ser arrogante. En su tercer mancuerna como pareja fílmica, Gosling y Stone refuerzan una vez más el hecho de que son una pareja excelente, luminosos en apariencia, pero con una calidez y porte que los mantiene humanos. La gran hazaña de la película es que logra que me interese ver el desarrollo de una relación romántica del siglo XXI (las películas de amor moderno son mi tercer sub-género menos favorito, después de las películas de desastre y las películas de gore y tortura extremas) Cuando el clímax emocional de la película llega, se siente redondo y satisfactorio, aunque con una sazón agridulce que conmueve en vez de frustrar.


Al principio de la película me tomó un tiempo ajustarme a su realidad, no porque fuera un musical (he visto docenas de esos desde que tengo memoria). Mi problema inicial fue ajustarme a ver algo extraordinariamente cinematográfico con algo cotidiano (una ciudad reconocida, una historia de todos los días, una relación como miles) en estos tiempos donde parece que nada nos puede sorprender. Pero después de un rato, la magia surtió efecto. Los musicales hollywoodenses surgieron después de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, como una respuesta artística ante la destrucción y la desolación. En estos momentos inciertos, es bello tener una experiencia familiar pero embarnecida por elementos más bellos. Dos días después de verla, escucho la banda sonora de la película en YT, tarareo los temas ("City of Stars", más que ninguno), recuerdo con maravilla el baile en el embotellamiento (el cual esconde tres cortes, pero parece de una sola toma), el uso de los colores vibrantes, el estilo de montaje muy de los 50's (¡hasta fue filmada en formato de Cinemascope!) y lamentó haberme perdido (por salirme en un momento mal planeado) una escena importante donde nuestros personajes bailan sobre las estrellas. Entre más tiempo transcurría, más me gustaba La La Land y en estos dos días recuerdo con una sonrisa algunos momentos específicos y siento un nudo en la garganta recordando otros. Es cierto que aún así la película no es un !0" completo y quizás necesitaba ir más alla de la trama básica de sus dos personajes (y además, a veces la película es demasiado eficiente). Pero al final de cuentas, Sebastian resume uno de los temas de la película cuando dice que Los Ángeles es una ciudad que "venera todo, pero no valora nada". Aquí una película que valora muchas cosas: el pasado, el jazz, el deseo de triunfar, el amor que desdeña encadenar al amado, la alegría de vivir, cantar y bailar. La mejor forma de ver la película es dejándose llevar por este mundo similar al nuestro, pero más mágico, como a veces lo percibimos cuando el mundo parece impulsarnos o sonreírnos. 9/10





lunes, 8 de agosto de 2016

Escuadrón suicida (Suicide Squad, David Ayer, 2016)

"Is this the real life, is this just fantasy?" En el caso de "Escuadrón Suicida", la respuesta a esa pregunta es la segunda. Las películas del nuevo universo filmíco de DC Comics no temen en adentrarse con poderes mágicos, seres intergaláticos, super-humanos (o "metahumanos") o todo tipo de personajes estrafalarios o excéntricos. Aunque la fotografía tiende al claroscuro, no cometan el error de simplificar las cosas y de fincar a estas películas en parámetros opuestos a los de Marvel simplemente porque las compañías son archi-rivales: las películas de DC son tan películas de comics como las de Marvel, tanto por su sentido del humor, la actitud osada de todos los personajes y su aceptación con alegría de un universo extraordinario donde Batman existe en el mismo espacio que alieniginas como Superman, semi-diosas creadas por Zeus como La Mujer Maravilla o una bruja milenaria con poderes cosmicos como "Enchantress"...y grupos de asesinos no tan malos como el escuadrón del titulo.

Los trailers explicaban la trama. "Task Force X" es un grupo secreto de metahumanos y criminales creado por Amanda Waller (Viola Davis, canalizando a su personaje Annalise Keating de "How To Get Away With Murder", aunque es difícil escoger cual de los dos personajes es más corrupto y manipulador) cuyo papel es servir como un grupo de misiones secretos al servicio del gobierno estadounidense. Con la presencia latente de la Liga de la Justicia en el mundo, los gobiernos ahorra se encuentran en una nueva carrera de armas, solo que en vez de ojivas nucleares se usan personas con poderes. Sin embargo, la primera misión del Escuadrón no tiene que ver con espionaje o sabotaje internacional, sino por un sabotaje interno. La ya mencionada "Enchantress"--que ha poseído el cuerpo de la arqueóloga June Moon (Cara Delevigne, excelente selección debido a su bella, pero éxotica cara, y a sus habilidades para contorsionarse como Shakira durante un aquelarre)--se ha rebelado y ha tomado a Midway City por rehén, creando una arma sobrenatural que amenaza al mundo. Aquí es donde interviene el Escuadrón, apoyados/controlados por un equipo de Navy Seals liderados por el coronel Rick Flagg Jr. (Joel Kinnaman)

Cuando empieza la película, atrapa la atención de inmediato. La mejor secuencia es cuando Waller presenta los datos sobre los miembros del Escuadrón y vemos flashbacks que demuestran sus habilidades, vidas y sus arrestos. Esta secuencia es emocionante y crea interés en los miembros del Escuadrón. Con personajes pintorescos como estos lo único que hay que hacer es darles una buena situación en donde desenvolverse y verlos hacer su magia.

¿La situación es lo suficientemente interesante para hacerle justicia a estos personajes? Sí y no. Las secuencias de acción están bien ejecutadas (David Ayer ya está curtido en cuanto a cintas de acción y crimen) pero todo esta empaquetado con la misma estructura de muchas películas de superhéroes de años recientes: hay un objeto que lanza energía y destruye ciudades a su alrededor y un ejercito de criaturas mitad zombi, mitad esporas son los contrincantes del equipo, garantizando que haya muchos tiroteos y destrucción de cráneos, pero clasificación B. Aunque es una película algo más coherente que "Batman Vs. Superman", hay un giro confuso antes del segundo acto, donde un evento se revela hasta más adentrada la película y que parece una pifia de la edición más que una revelación planeada. En general, la película se hubiera servido mejor en concentrarse en alguna misión no tan cósmica para darle espacio a los super villanos del titulo. Sin embargo, cabe aclarar que los "malos no tan malos" prácticamente parecen anti-héroes. La idea innovadora y atractiva del Escuadrón es que se nos presenta a un grupo de criminales de baja o nula moral combatiendo por un "bien común" contra personas más malvadas. Lamentablemente, ni los antagonistas son satisfactoriamente presentados ni como personajes ni como amenazas, y los miembros del escuadrón generan más simpatía que temor y/o respeto.

Porque en verdad los actores son los campeones de la película. Will Smith, en un papel como un asesino a sueldo con código moral tipo "León", despliega su gran carisma y fortaleza moral; Margot Robbie se roba cada escena en la que está. Fue la mayor satisfacción, pues su Harley (que no tiene poderes, solo su demencia, fuerza de loca y habilidades acrobáticas) es tan simpática, letal y simpaticamente letal como requiere su personaje. Nunca se nos olvida que es una cómplice de un jefe criminal y asesino en serie, pero tiene una vulnerabilidad latente que nos enternece, sin perder de vista su locura. Mi escenita favorita es el flashback donde la vemos usar su clásico traje de arlequín y hubiera preferido verla en ese atuendo que en los shortsitos que parecían perder tela conforme pasaba la película; Jay Hernandez fue la gran sorpresa, ya que "El Diablo" es el personaje más emotivo y con un historial trágico, y a pesar de ser uno de los personajes poco conocidos es el que tiene un desarrollo psicológico mas fuerte; Jai Courtney es un desquiciado gracioso, El Capitán Bumerang, y es una una película con varios estereotipos, el suyo es el más racista: un australiano alcohólico criminal; Adewale Akinnuoye-Agbaje es Killer Croc, y aunque no dice mucho, visualmente es una maravilla, con todo y que sea un estereotipo de pandillero negro debajo de sus escamas.

¿Que hay del Joker? Pues él aparece unos cuantos minutos, y actúa como Liam Neeson buscando a su hija. El Joker de Leto es un gánster urbano hip-hopero, que tiene la misma entonación del Joker de Ledger con algunos de los movimientos animalisticos, solo que mientras Ledger se asemejaba a un perro sarnoso y desparpajado, Leto actúa más como un cruce de reptil y cholo. Es extraño verlo establecido como un jefe criminal que hace negocios en el cuarto VIP de un teibol y verlo rodeado de un ejercito de matones vestidos a la moda rappera, pero esa fue la selección innovadora de Ayer y compañía. Visualmente lo hace especial y hay cosas bastante apreciables e interesantes en ese campo, cosas que la hacen diferente a otras adaptaciones y mundos fílmicos de cómic. Pero en la carrera por establecer su universo, se arriesgan a que la audiencia reciba una sobrecarga de información, de visiones radicales a sus expectativas y, más que nada, a lo desdibujado, a que personajes y motivaciones no estén plenamente desarrollados. Recibimos momentitos e información suficiente para establecer a Harley y a Joker, a June Moon/Enchantress y Rick Flag, a Deadshot y a Amanda Waller, el personaje más enigmático e interesante...pero sabemos muy poco de ellos. Se nos informa quienes son y que quieren pero la falta de desarrollo en casi todos los personajes es contraproducente.

Quizás sea mucho pedir que una película de 2 horas y 10 minutos pueda darle tiempo igual a su extenso reparto al tiempo que marca una pauta más en la construcción de una nueva serie al mismo tiempo sirve su dosis de acción y emociones. Gracias al carisma de personajes y actores, algo de la acción y algunas selecciones audiovisuales (aunque la selección musical es tan obvia que me parece que pudiera haber quemado un disco de estas canciones cuando me adentré en el Rock clásico a los 15 años) "Suicide Squad" sale a flote y no se derrumba bajo el peso de su propia ambición como sucedió con "Batman Vs. Superman", pero en este caso una visión concentrada y una trama más precisa hubieran sido beneficiosas. Aún cuando se trata con locos hay que ser racionales. 7/10.